viernes, 30 de septiembre de 2011

PASADO

Cuentos perfumados que al calor de la lumbre,
chiquillos en cuclillas, jóvenes, viejos, escuchan muy quedos,
narraciones tan bellas del ayer oscuro
donde tomaron parte nuestros bisabuelos.
Hazañas heroicas de indomable esfuerzo
donde palpita el fuego de la sangre indio-española
y el coraje que no reconoce freno.
Vida apacible en retiro,
franqueza y espíritu abierto,
son atributos y galas de nuestros padres cruceños.
Son la enseña más preciada
que nos sirve de eterno ejemplo,
ya que nunca renegaremos del pasado
porque es muy grande y es bello.
Porque miramos con orgullo los tantísimos sucesos
que fisonomizan nuestro carácter y patentizan los gestos,
los mismos que son ejemplo de lo noble y de lo bueno,
que en las vegas orientales y
en el hogar más escueto, se encuentran como una joya.

Eduardo Peña Landívar

jueves, 29 de septiembre de 2011

Gracias a la vida

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abedecedario
Con él las palabras que pienso y declaro
Madre amigo hermano y luz alumbrando,
La ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo,
Cuando miro al fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto.

Gracias a la vida
Gracias a la vida
Gracias a la vida
Gracias a la vida.

Francisca Gavilán

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Bolivia

Mucho antes de que las dulces mujeres sin sonrisa
pasaran con sus faldas de colores y sus mantas espléndidas
y con esos oscuros sombreros diminutos;
mucho antes de que los niños miraran desde el polvo,
el mar se abrió y las rocas sepultadas se alzaron,
llanos de sal se hundieron en el cielo,
y roca a roca y pliegue a pliegue y siglo a siglo,
ascendió ardiendo en rezo la piedra torturada
y el cielo del diluvio la llenó como un cántaro.

No fuimos invitados al relámpago.
De ese fragor ninguno fue testigo.

Algo fijó las rocas titánicas, sin árboles,
alguien trazó este llano polvoriento en el cielo
y sobre el yermo, a solas,
dictó esas cumbres blancas, los palacios helados,
cuya forma esta tarde le dio envidia a la luna.

Allá arriba yo vi dioses dormidos,
torsos de piedra, pechos de glaciar, seres pánicos
que besa y gasta el viento,
allá arriba, en el vuelo de la luz, en el grito
del enemigo terrestre.

No hay bestias, no hay jardín, no hay amor, no hay pupilas,
sólo hay un duro, frío, vasto, verde silencio
que un terso cauce anula,
y arenales sedientos quebrantan los cañones.

Es domingo, y el agua muestra al Perú a lo lejos,
el agua nada sabe de esas fronteras mágicas
que inventó nuestro miedo,
y tal vez las dos alas de esa gaviota en lo alto
se apoyan cada una en un país distinto,
y una misma ciudad de piedra y oro miran
las moteadas truchas en el fondo del lago.
(…)

Mañana no habrá azul en las pupilas,
mañana miraremos las ciudades fantásticas
que se van descolgando del cielo y cubren vivas
los cañones desiertos,
mañana anudaremos las barriadas geométricas,
el fango ruin escalonado en palacios,
las altas calles turbias que la blancura espía.

Dondequiera que vayas los dioses te vigilan,
asoman dulcemente sus duros rostros blancos,
te siguen hasta el vértigo del cañón polvoriento
donde entre puentes y arcos la urbe gira y se esconde
para reaparecer disgregada en la hondura.

No serás la ciudad, pero con sus cornisas
tejerás en tu sueño nuevas zonas de tu alma,
sabrás por qué hay en ti tiempos sedientos
y empedrados caminos hacia amores que ignoras,
sabrás de qué manera el polvo es hielo
y el mar es piedra y la ebria luna es sangre.

Y el país dará forma a tierras íntimas
que debes inventar con el barro de tu alma,
te enseñará el tesoro que se esconde en los bosques,
abrirá minas hondas con cielos en su entraña.
y hará de tu memoria un abismo que cambia
de sol a sol, de instante a instante,
y te dará el consuelo feroz de ser quien eres
como la piedra es piedra, como la luna
es sangre.


En el panorama de la literatura colombiana, Ospina ocupa un lugar central

El colombiano William Ospina (Padua, 1954) practica con igual fortuna la poesía, la novela y el ensayo. En 1982, con un ensayo sobre su compatriota, el poeta Aurelio Arturo, ganó el Premio Nacional de este género. Cuatro años después, en 1986, debutó como poeta con Hilo de arena. En este mismo género, su libro El país del viento le hizo acreedor al Premio Nacional de Colombia en 1992. Su trabajo en verso ha sido reunido por la editorial La otra orilla el 2008 bajo el título lacónico de Poesía. Su primera novela es Ursúa (2005) a la que siguió, a la manera de una saga sobre la conquista, El país de la Canela, Premio Rómulo Gallegos 2009. A propósito del libro en preparación al que pertenece el poema que se publica aquí, Ospina ha dicho: “Dejar un testimonio de asombro y gratitud por la opresiva minuciosidad de cada minuto, eso podría ser la poesía. Pero un solo minuto nos excede y, como decía Hölderlin, faltan nombres sagrados”.

martes, 27 de septiembre de 2011

A ella

Ella es mi amiga,
mi compañera,
mi confidente.
Ella me acompaña
a donde voy
y está cuando más la necesito. Ella no se pierde detalles, no se olvida
que yo existo.
Ella se acuerda
de los aniversarios
y me hace recordar
fechas importantes.
No me abandona.
Me consuela cuando
me siento triste.
Me acompaña cuando
salgo a caminar,
sin poner pretextos.
Cuando tengo dificultades
ella es mi aliada.
La verdad de todo es:
¡qué haría yo sin ella!
Shirley Pedraza Bejarano

lunes, 26 de septiembre de 2011

Soy tuya

Sabes,
yo no puedo
entender
qué haces conmigo,
pues cuando estoy cerca
de ti, descubres a la niña
que solo sabe reír.
No sentí nunca un amor así.
Y sé que no existirá
otra persona igual,
pues tú ya te adueñaste
de mis pensamientos.
Ahora solo somos tú y yo.
No tengo control
sobre mis pensamientos,
porque mi corazón
ya es tuyo.
Mi deseo de amar
también es tuyo.
Mis sueños por las noches
también son tuyos.
Creo que nací
solo para ser tuya.
Una pasión así…
yo lo sé…
no tiene igual.
A veces me pregunto
si es normal,
o si estoy exagerando
al amarte demasiado.
Eres un ángel irresistible.
Dios te puso en el mundo
para seducirme.
Probé tu paraíso
y ahora quiero más...
Bía Terrazas

domingo, 25 de septiembre de 2011

El canto de los pajarillos

Hoy presencié
el maravilloso atardecer.
El sol se ocultó y le pedí
a la luna que te cuidara,
queriendo que tú amanecieras con el corazón lleno de alegría. Que al amanecer recibas muchas visitas
en el jardín.
Les pedí a los pajarillos
que se acerquen a tu ventana para que con su canto
de melodías del amanecer,
te despierten.
Pedí que veas en el jardín
la flor más linda y hermosa,
brillando como el sol
y los pajarillos cantando
sus melodías alrededor de ella. Pido que siempre digas que soy tu amor infinito...
Manuel Guzmán Maldonado

sábado, 24 de septiembre de 2011

No temo al destino,

ya que tú eres mi destino.
Este es el secreto
más profundo
que nadie conoce,.
Esta es la raíz de la raíz,
el brote del brote,
de un árbol llamado vida,
que crece más alto
de lo que el alma puede esperar o la mente ocultar.
Llevo tu corazón,
lo llevo en mi corazón,
es un privilegio amarte.
Vivian Santistevan