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martes, 23 de enero de 2018

Messalina

Por: Ernesto Bedregal Patiño

Reina entre la plebe, no carece de belleza,

menos de gallardía, para Venus su predilecta.

Pavonea sus caderas en busca de riqueza,

algarabía desenfrenada y música selecta.

***

Exhausta, se rinde ante los pies de otra cama,

así subestima las consecuencias de su karma;

no hace ni el mínimo esfuerzo por evitar otro desliz,

disfruta al máximo; total, con aquello dice ser “feliz”.

***

Van arrimando en su muelle barcas de bribones,

y aún cautiva, procede a quitarse lentamente los tacones.

Idolatra a la diosa blanca, a fármacos diluidos en un sorbo;

rezuma impudicia por sus poros, pues la risa alimenta su morbo.

(Extracto “607 Memories”)

martes, 14 de noviembre de 2017

Elección de carrera

Me pregunta usted, Gaspar,

qué carrera debe dar

a su sobrino José,

y, francamente, no sé

lo que le he de contestar.

Quiere usté que el chico adquiera

una posición decente

con un título cualquiera;

mas yo no sé francamente;

cuál es la mejor carrera.

Hoy están todas tan mal

que no es fácil elegir,

y, para el colmo final,

nos cuestan un dineral

y no dan para vivir.

La de abogado antes era

una bonita carrera

de muchísimo provecho;

¡pero, hombre, si hoy ya cualquiera

es licenciado en Derecho!

¿La de medicina? ¡Horror!

No creo que le convenga,

¡si es la carrera peor!

Ya no hay casa que no tenga

en cada piso un doctor.

Y así pasa lo que pasa,

que sin ganancia maldita

y con gratitud escasa,

cada cual sólo visita

los enfermos de su casa.

¿La de boticario?. . . ¡Cero!

¿A qué gastarse el dinero

en chismes profesionales,

si gana más un tendero

de géneros coloniales?

¿La milicia? ¡Vano afán!

Los militares están

mal de cuartos,1 ¡pobrecillos!

¡No ganan para pitillos2

con los sueldos que les dan!

¿Hacerse cura? ¡Locura!

No lo pretenda en su vida

porque a mí se me figura

que la carrera de cura

anda de capa caída.

La carrera es ejemplar,

pero sólo fuera aquí

un negocio regular,

si se pudiera empezar

por Obispo. . . o cosa así.

¿Ingeniero? ¡Voto a tal!

¡Un trabajo colosal!

¡Sufrir examen cien veces!

¡Mucho cálculo integral!

¡Mucho ruido. . . y pocas nueces!

Me expreso de esta manera

por si su sobrino espera

mi franca contestación.

Déjele usted sin carrera

y déle usted un millón.

¿Estudios? ¡Qué tontería!

Tanto han bajado en el día

los títulos sin dinero.

¡Que conozco a un zapatero

doctor en Filosofía!

Si el chico sabe negado

no hará carrera aunque quiera;

pero si es listo y osado,

sáquele usted diputado

y ya el chico hará carrera.

1. Cuartos: plata, dinero.

2. Pitillo: cigarrillo.

martes, 10 de octubre de 2017

Caminante

Antonio Machado (español 1875 – 1939)

Caminante son tus huellas

el camino, y nada más;

caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,

sino estelas en el mar.

sábado, 7 de octubre de 2017

Raíces

• De: Práxides Hidalgo Martínez


Árbol solitario y abandonado

solo tú te quedaste a la puerta de nuestra casa

testimonio de un ayer paralizado.



Todavía hoy te mantienes

como guardián a la entrada

esperando un retorno que no se dio,

pues la ciudad nos encandiló.



Árbol viejo y solitario

mudo testimonio de un pasado,

hoy nos llamas

tal vez porque llegó tu hora,

o porque quieres dejar tus raíces

confundidas con las nuestras

en una tierra que jamás olvidamos,

pero que por siempre la añoramos.

martes, 22 de agosto de 2017

De la antología de fábulas de A. Calderón

Jean de La Fontaine (1621 – 1695)

Iba un muerto tristemente

a su postrera morada,

y alegre un cura ese muerto

a enterrar se apresuraba.

Conducían al difunto

en carroza funeraria,

empaquetado y vestido

de una ropa que se llama

ataúd, ropa de invierno

y de verano, que gastan

los difuntos, y que nunca

por otro vestido cambian.

Iba el párroco a su lado;

cual de ordinario, rezaba

salmos y jaculatorias

oraciones funerarias,

versículos y responsos,

preces y aleluyas santas:

–Dejadme hacer, señor muerto,

os daré de todas tallas,

pues que sólo del salario

en esta caso se trata.–

El buen cura con los ojos

a su muerto devoraba,

como si alguno robarle

aquel tesoro intentara;

y decirle parecía

con sus ávidas miradas:

–De vos tendré, señor muerto,

tanto en cera, tanto en plata,

y tanto que importar deben

otras menudencias varias.–

Una pipa de buen vino

comprar con eso pensaba;

cierta sobrina graciosa

y su camarera Paca,

era justo que tuviesen

de aquel fondo unas enaguas.

Era tan gratos pensamientos

vuelca el carro, el muerto salta,

y con el choque al buen cura

la cabeza desbarata;

el parroquiano de plomo

así a su párroco arrastra,

y se van cura y difunto,

los dos en buena compañía.

Es en verdad nuestra vida

como el cura que contaba

con su muerto, y como Petra

con su leche derramada.

martes, 8 de agosto de 2017

La jornada

Jesús Urzagasti, Gran Chaco (1941 – 2012)

Larga y aparentemente inútil es la jornada de los pájaros

breve y contundente la del que camina al borde del abismo

al final sólo quedan los cerros y las llanuras infinitas

la noche que se repetirá con sus inauditas floraciones

las trenzas de las muchachas en las siestas del verano

el mundo redondo y la tierra alumbrada por astros remotos

y el hotel de un ciudad lejana que alguna vez te albergó

sin medir las consecuencias de tu mirada de animal ciego.

Eso queda al final y la voz que no es la misma de antaño

y la historia como un árbol que crece bajo otras lluvias

y los caminos de bordes colorados para detener la locura

todo junto no alcanza para silbar y caminar por las calles

todo lo reunido cabe en la tos y en la campera aún mojada

todo en los tendones en la cabeza en los cabellos crecidos

en la guitarra que se desmorona entre molles y sauces

en la embriagadora brisa que sopla libre y fraternal

incluida la mano franca de tantas ausencias redimidas.

pero el que te soñó galopando como potro indómito

conserva la joya resplandeciente de las premoniciones

la mujer encarnada una y otra vez en el alba indecisa

la palabra que se parapetó en el silencio para hacer fuego

una y otra vez sobre las causas efímeras una y otra vez

hasta despertarte arrimado a la luz volando como un pájaro.

El árbol de la tribu

sábado, 29 de julio de 2017

Nunca es tarde

Por: Jorge Antonio Encinas Cladera

Al sentir el crujido de las hojas secas

bajo mis pies cansinos de cera,

advierto que mi otoño ha llegado

devorando a la hojarasca abyecta.

Sinfonía mágica de sones ocultos,

que armoniza con el parpadear del cirio;

ondas que calcinan las hojas secas

que anidan en el rencor de mi pena.



¿Por qué saciar la sed del odio

cuando se sigue a lo tardo y duro?

Sé luz que nace en la caverna,

sé del amor tan solo su vena.

Dejaste morir a la sombra

maniatado al ruin embrollo

y aún esculpes el cínico epitafio

que carcome vil al sutil aroma.



Y crujiendo las hojas secas

se despiden con un canto al odio

siendo vuelo de gansos en tarde tibia,

siendo céfiro en patética agonía.

Nunca es tarde para ser crepúsculo,

ni gaviota fugitiva en la vida;

ni es tarde para ser viejo

cuando se es el suspiro del viento.

domingo, 23 de julio de 2017

Cobarde

De: Israel Balladares Chavarría

Te sentaste

mojada por la lluvia que caía por dentro

comenzaste con la sonrisa fingida



absurda



si yo ya sabía hasta el gesto que ponías al

estornudar

te creíste el cuento del olvido

el cuento del "si lo ves ya lo superaste"

me contaste secretos como a un desconocido



tonta



esos mismos secretos me los contaste en casa

solo cambiaste personajes



te volviste la protagonista

ilusa



porque no dejamos de hablar y de inventar

historias

porque disimulas que ya quieres que corra a ti

¿cobardía?



buenas tardes,

hasta luego

me sirvió más a mí que a ti



hasta luego

lunes, 10 de julio de 2017

Venerable tiempo

De: Elmer Vázquez Miranda

El tiempo se encargó, en silencio,

de preservar tu voz y tu poesía

que sutil brotaba de tu alma

para que una juventud desconocida

perciba los detalles de la vida

para que la niñez encuentre calma.



Y te presentó en el teatro de este siglo

en el teatro virtual en que ellos viven

para que sientan el perfume de las rosas

y valoren la belleza que perciben.

Jamás pensaste que los hijos de mis hijos,

asistirían a escuchar tus versos,

al recital que después de 100 años,

presentas hoy a un público selecto.



Hoy reconozco al futuro de un presente,

que lejano se pierde en mi memoria,

y respeto más al tiempo que lo siente

y que atesora para sí, tu historia.

martes, 4 de julio de 2017

El diamante

El sannyasi había llegado a las

afueras de la aldea y acampó bajo

un árbol para pasar la noche.

De pronto llegó corriendo hasta él

un habitante de la aldea y le dijo:

“¡La piedra! ¡La piedra!

¡Dame la preciosa Piedra!”

“¿Qué piedra?”, preguntó el sannyasi.

“La otra noche se me apareció en

sueños el Señor Shiva”, dijo el

aldeano, “y me aseguró que si venía

al anochecer a las afueras de la

aldea, encontraría a un sannyasi

que me daría una piedra preciosa

que me haría rico para siempre”.

El sannyasi rebuscó en su bolsa

y extrajo una piedra.

“Probablemente se refería a ésta”, dijo, mientras entregaba la piedra al aldeano.

“La encontré en un sendero del

bosque hace unos días. Por supuesto

que puedes quedarte con ella”.

El hombre se quedó mirando la piedra

con asombro. ¡Era un diamante! Tal

vez el mayor diamante del mundo, pues

era tan grande como la mano de un hombre.

Tomó el diamante y se marchó.

Pasó la noche dando vueltas en la cama,

totalmente incapaz de dormir.

Al día siguiente, al amanecer,

fue a despertar al sannyasi y le dijo:

“Dame la riqueza que te permite

desprenderte con tanta facilidad

de este diamante”.

Anthony de Mello – El canto del pájaro.

martes, 13 de junio de 2017

Aquel viejito

Alberto Arenales Alcoba

Cuando la patria llamó a sus hijos

a la defensa territorial,

aún era joven pero casado

aquel viejito que va pasar.

Deja su madre, sus tiernos hijos,

como su esposa linda y jovial,

marcha soldado bien equipado

aquel viejito que va pasar.

Por el Gran Chaco, los revoltijos,

grandes batallas, fuego infernal

donde valiente joven actuaba

aquel viejito que va pasar.

Cuando regresa sus pobres hijos

casi desnudos por el pastizal,

busca sus bienes, todos vendidos

aquel viejito que va pasar.

Y la señora de los sollozos

que le juraba fidelidad,

halló con otro tiernos cariños

y olvidó al viejito que va a pasar.

martes, 23 de mayo de 2017

La sal y el algodón en el río

Llevaba Nasruddin una carga de sal

al mercado. En el camino, su asno tuvo que vadear un río y la sal se disolvió.

Al alcanzar la otra orilla, el animal

se puso a corretear, contentísimo de haber visto aligerada su carga.

Al contrario, Nasruddin estaba enojado de veras.

Al siguiente día en que había mercado,

Nasruddin llenó los sacos con abundante algodón. Al cruzar el río,

el asno pensando que la carga se aliviaría

entró en el agua con toda confianza,

pero a poco casi se ahoga por culpa del

exceso de peso.

“¡Tranquilízate!” dijo alborozado

Nasruddin. “Esto te enseñará que no siempre que cruces el río vas a ganar tú!”.

De El canto del pájaro - Athony de Mello

lunes, 22 de mayo de 2017

Tatuaje

En el principio de los días

y al final de mis noches;

tus ojos, tus manos y tus brazos

me dan sus cálidas miradas,

sus caricias y sus abrazos.



Cómo olvidar

el brillo del sol,

el verde campo.

La luna y las estrellas;

el infinito contigo…

No quiero olvidarte,

porque estás tatuada en mis ojos,

en mis manos, en mis brazos,

en mi cuerpo y en mi mente…



No puedo olvidar la felicidad,

porque estás tatuada

en mi piel, en mi alma,

y en todo lo que fue

mi soledad,



en todo lo que es mi dolor,

en todo lo que será,

el recuerdo silencioso de tu amor…



Por siempre, y para siempre:

Estás tatuada en mí…

martes, 16 de mayo de 2017

Canto Lejano

De: Práxides Hidalgo Martínez

Canto cautivo,

te liberas de nuestros remotos recuerdos

para llenar los vacíos días;

serenata que acompaña el pálpito de lo vivido,

vértigo que embriaga con aroma de palabras

que como ecos llenan estos versos.



Retoñar de pasajes congelados que se escapan

por rendijas de revelación de páginas bellas

escritas en el diario de nuestras vidas

y hoy sacian nuestras ansiedades.



Canto liberado de un pasado;

presente en el umbral de la tristeza

convierte en alegría este último tramo

para llegar a la estación final.

sábado, 6 de mayo de 2017

Hojas Amarillentas

De: Ana María Dipp Mukled

Tupidos senderos de hojas amarillentas,

derraman su melancolía

sobre las veredas

del gris otoñal.



Tupidos senderos de hojas amarillentas,

cubren silenciosos,

parajes lejanos

de un dolor antiguo.

Tupidos senderos de hojas amarillentas,

realzan la ausencia,

en la letanía de unos pasos

que trasuntan rumbos vagos y añejos.

martes, 2 de mayo de 2017

Invocación al libro

De: Félix Sangüeza Oros

El 23 de abril instituyó la humanidad

Día de tu existencia desde la antigüedad,

noble amigo, enseñas siempre al ser

educación y saber para el recto andar.



Tu amistad es como el inmenso océano

cuyas brisas refrescan el sentimiento,

tus páginas infunden energía y amor

dan espiritualidad y alegría con fulgor.



Ingeniosos escritores loaron de edad remota

la elocuencia y reflexiva orientación recibida,

el bien y esperanza del mundo está en ti cifrada

y la sanidad ambiental de convivencia pacífica.

Eres el instrumento vital del glorioso triunfo

ante intentos de invasión al pensamiento,

das luz a la ignorancia y oscurantismo ominoso

eres el blasón y símbolo del vivir armonioso.



LIBRO, eres amigo y compañero en la vida

sabio, leal consejero, Don Quijote que cabalga,

quédate eternamente en la Santa Madre Tierra

pues tu presencia significa sabiduría y cultura.

Lluvia sagrada

González Carbalho
Tiendo a la lluvia fría la mendicante mano

Y amanece mi espíritu sintiendo su frescura;

Se hacen nido mis manos en la alegría pura

De aprisionar en ellas un corazón hermano.

Y el inseguro cuenco pleno de agua llovida

Subo a mi boca y bebo la pureza del cielo.

–¡Agua de Dios!–exclamo, renacido al consuelo

de haber con agua virgen bautizado mi vida.

Y el alma profetiza que esta es lluvia sagrada,

Amor para el que tiende su mano de mendigo;

Palabra hecha de llanto que Dios dice a su amigo

El hombre que ha sufrido y ya no espera nada.

Dios bendice mis manos con lluvia de cariño,

Y aunque me amargan duras tristezas de la vida,

Anidando el espíritu de la lluvia caída

Siento las manos nuevas como el alma de un niño.

Mañana, si un amigo me estrechara la mano,

Se ha de sentir contento sin saber el motivo,

Y así con mi recuerdo marchará pensativo

Y tendré, por las calles del mundo, un nuevo hermano.

Y hoy, huérfano de fuerzas, cuando vaya a mi lecho,

Me habré de persignar sin haberlo pensado,

Y soñaré esta noche lo que nunca he soñado

Porque estarán cruzadas mis manos sobre el pecho.

martes, 25 de abril de 2017

Argo Navis

Por: Ernesto Bedregal Patiño

Sufro de letargo, mientras bebo un trago amargo

me fumo todo un prado, ¡causó un gran estrago!

No me hice cargo; sin embargo, sigo en Argo

siendo el capitán y el único a cargo.

***

Huérfano de compasión sigo el monólogo,

desventaja crónica de un sujeto beodo.

Explorando sus ruinas como arqueólogo,

busco entre sus piernas terminar cómodo.

***

Veo que me embriago recitando como un bardo,

juego a ser un náufrago; también un vago,

un bastardo; otras un sabio, a veces un mago

o finalmente un héroe gallardo.

***

Navego en los muslos de una ninfa pre pago,

cautivo en su piel, en sus ojos color pardo.

Aparte de yacer con ella citaría un halago,

pero recuerdo que sólo es un desahogo.

***

Me quedé sin respuesta con vista en su pubis,

dejando seguir el cadencioso movimiento de su pelvis.

Por un momento, Éxtasis se apoderó de Argo Navis

y se fue consumiendo como pitillo de Cannabis…

(Extracto “607 Memories”)

Mis ilusiones

Laura Holmberg de Bracht

Fueron mis ilusiones bandadas de palomas

Que se iban hasta el cielo en peregrinación.

Llevaban en sus picos unas ramas de olivo

Uniendo así los símbolos de paz y de candor.

Engarzado en sus alas, de albura inmaculada,

Como si fuera el agua de alguna bendición,

Traían el rocío de todas las auroras

Y en su pechos purísimos un gran beso de sol.

¡Así volaban siempre mis palomas gloriosas!

Pero un día. . . se fueron para no volver más. . .

Un viento de borrasca sopló todo ese día

Hiriéndolas de muerte con su aliento glacial.

A sus nidos deshechos ya no llegaba el sol. . .

¡Y así me fui quedando sin ninguna ilusión!

martes, 18 de abril de 2017

Elogio de la lengua castellana

Juana de Ibarbourou

¡Oh, lengua de los cantares!

¡Oh, lengua del Romancero!

Te hablo Teresa, la mística;

te habló el hombre que yo quiero.

En ti he arrullado a mi hijo,

e hice mis cartas de novia;

y en ti canta el pueblo mío,

el amor, la fe, el hastío,

el desengaño que agobia.

¡Lengua en que reza mi madre,

y en la que dije: “¡Te quiero!”,

una noche americana,

millonaria de luceros. . . !

¡La más rica, la más bella,

la altanera, la bizarra,

la que acompañó mejor

las quejas de la guitarra!

¡Lengua del manco glorioso,

y de Mariano de Larra!

¡Lengua castellana mía!

¡Lengua de miel, en el canto;

de viento recio, en la ofensa;

de brisa suave, en el llanto. . .!

¡La de los gritos de guerra,

más osados y más grandes;

la que es cantar en España,

y vidalita en los Andes!

¡Lengua de toda mi raza!

¡Habla de plata y cristal,

ardiente como una llama,

viva cual un manantial. . .!