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martes, 12 de septiembre de 2017

Scherzo a Cochabamba

R. Fernando Oblitas Mendoza

1

Valle central de América

Matriz que irradia

Presencia esotérica

Y plena magia,

Valle andino

Do brilla el sol de septiembre,

cochabambino!

2

Camino meta nexo

Mantiene ruta,

El entorno conexo

Que no transmuta,

Monte en pampa

Ni selva en altiplano

Es Kochapampa!

3

Arroyos que discurren

Desde el Tunari,

Y en el llano concurren

Como en safari.

Buscando ríos

Que tiene el Chapare

Cursos bravíos!

4

El quechua es acervo

Y se lo conserva,

Como idioma y verbo

De su reserva,

Y chicha liba

Cual dorado fermento.

Que se cultiva!

5

Natura hace el milagro

En el estival,

El festival de agro

En ciclo vital,

Para los frutos

Que en el valle se abonan

Impolutos!

6

Terraza belvedere

Amplia campiña,

Otero que sugiere

Abra Taquiña. . .,

Amable clima

De eterna primavera,

Que no declina!

7

El Cristo de la Concordia

De brazos en cruz,

Muestra misericordia

Muestra a Jesús.

Para que alumbre

Desde el cerro San Pedro,

En la cumbre!

8

Migra ritual su gente

A otros fundos,

Donde con genio y mente

Fundan profundos

Otros cimientos,

Que emprenden sin olvidar

Sus sentimientos!

martes, 11 de abril de 2017

Tarija

Emma Alina Ballón

Bellamente ataviada, con los velos azules teje la alborada

en que prende la lluvia su manto de diamantes,

van dejando en los prados sus huellas primorosas

y sus pies engalana con sandalias de rosas.

Afuera la mañana –zafir, ópalo y grana-

se embriaga con los besos miríficos de abril

y es un bello milagro de oro y rosa el jardín.

Un soplo de la brisa que estremece la fronda

trae ideas de caricias con su efluvio de aromas

y el oído percibe en su música honda

rumor de agua que corre y canta el Guadalquivir.

Tarija yo te amo, y te imagino sabia

y te imagino artista,

volcando tu paleta de iris en la esmeralda

de los sotos radiantes de oro, púrpura y gualda;

tiñendo placentera sobre el cristal del río

con todos los matices del verde la pradera. . .

Yo te admiro Tarija, porque en tu alma llevas

ideales que alumbran con fulgor de lucero

grandes aspiraciones y cánticos nuevos

ante un altar de espléndidas auroras.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

A Asunción

Poemas de amor de Manuel Acuña

Mire usted, Asunción: aunque algún ángel

metiéndose envidioso,

conciba allá en el cielo el mal capricho

de venir por la noche a hacerle el oso

y en un acto glorioso

llevársela de aquí, como le ha dicho

no sé qué nigromante misterioso,

no vaya usted, por Dios, a hacerle caso,

ni a dar con el tal ángel un mal paso;

estése usted dormida,

debajo de las sábanas metida,

y deje usted que la hable

y que la vuelva a hablar y que se endiable,

que entonces con un dedo

puesto sobre otro en cruz, ¡afuera miedo!

No vaya usté a rendirse

ante el ruego o las lágrimas y a irse...

que donde usted nos deje

por seguir en el vuelo a su Tenorio,

después irá a llorar al purgatorio

sin tener quien la mime, aunque se queje...

Conque mucho cuidado

si siente usted un ángel a su lado,

que yo, como su amigo,

con tal que usted, Asunción, me lo permita,

le aconsejo y le digo

que después de Rosario y Margarita

no admita usted más ángeles consigo.

Estése usted con ellas

compartiendo delicias e ilusiones

todas las horas tienen que ser bellas;

viva usted muchos años

(como un humilde criado le diría)

y mañana que sola o entre extraños

se encuentre por desgracia en este día,

si busca usted una alma que la ame,

llame usted a mi pecho, y conque llame,

si no estoy muerto encontrará la mía.

lunes, 25 de julio de 2016

Un poema, una canción y un monólogo para el Illimani...

Illimani, Carlos Mesa, expresidente de Bolivia
Como un escudo que protege
Como un manto
Como el único horizonte
Dueña de la luz, de todas las luces
Mirada de miradas
Casi transparente al amanecer
Montada en la bruma, casi azul
Luz que refulge en las horas
Cruzada de nubes, esquiva
Mira que te miran, infinita
Celadora del tiempo, del nuestro
Del de todos, desde el principio hasta el final
Nacimos a tus pies y allí crecimos
De tu silueta alimentados
Dueña del valle profundo
Dueña de los espacios
De los pliegues de la tierra
Preciosa y nocturnal,
Hija de la luna
Madre del sol
En el alba y en la negrura
Montaña mágica que nos velas
Gigante, camaleón de las distancias
Distinta en cada lugar, nueva
Sobre el agua
Sobre el cielo
Sobre la cuenca iluminada
Sobre nuestras almas
Dentro de nuestras almas
Míranos mirarte enamorados de tus rocas
De tus cumbres perfectas
De tus vientos adivinados
Cúbrenos el día decisivo
Para que nunca más estemos lejos



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Lustra, monólogo, David Mondacca, actor

(...) A mí me conocen como el "Ilustre lustra”. Conozco La Paz como nadie. Yo siendo adolescente he bebido con el Toqui Borda, el gran pintor.

También he bebido como el loco Saenz y, por si fuera poco, fui amigo del Víctor Hugo Viscarra; cuántas veces lo he salvado del hambre.

Con los paceños ilustres me he codeado; con el compadre Palenque cuando era Caminante, con don Antonio Paredes Candia que me regalaba libros (...) ¿Y los lugares que conozco? Podría ser tranquilamente guía turístico, pero nadie me da bola. Al Illimani por todo lado yo lo he visto.

¿Y quieren que les cuente un secreto? Parate en El Alto y andá bajando a la ciudad, hasta llegar a los pies de nuestra sagrada montaña, vas a descubrir que mientras más te acercas, menos lo ves. Empieza a desaparecer, a hacerse uno con el cielo. ¿Saben por qué? Porque lo sagrado sólo se mira de lejos. Mejor me voy, viene el gendarme. Halla placer en humillarme. Me echa de la calle como si fuese el dueño. ¡Qué grave llegar a viejo!



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El Illimani nos mira, Luis Rico, cantautor
Vestido con poncho blanco
El Illimani nos mira
Y nos encuentra bailando
En la fiesta que delira
La Iglesia de San Francisco
Ch’alla con agua bendita
las cositas que el Ekeko
nos trajo para Alacita.
Vestido con poncho blanco...
Baila el Ch’uta con sus cholas
Y su banda de metales
Baila música de moda
El Pepino en Carnavales.
Vestido con poncho blanco...
La suerte en plomo y cerveza
El pájaro buenagüero.
Sucumbé de espuma espesa
En la Fiesta de San Pedro.
Vestido con poncho blanco...
La Paz en ritmo fastuoso
En Gran Poder se engalana
Para el santo milagroso
Bailando la Morenada.
Vestido con poncho blanco...
El Mururata en amores
Viene abrazando a su hermano
Con ganjengo y con tambores
De los Afrobolivianos.
Vestido con poncho blanco...

sábado, 16 de julio de 2016

Poema a La Paz

Te miro

Horizonte oscuro de humo y melancolía

Recuerdo los sonidos que me quedan

De tus noches

Solapa levantada

Negro puro sin estrellas

Viento enredado en las esquinas

Imagino el diamante que eres en mis manos

Recorren mis dedos los caminos que llegan a tus puertas

Espero el instante de entrar de nuevo en ti

Primero suavemente

Hasta el centro de tus lluvias inclementes

Para empaparme

Después con pasión que arremete

¿Qué magia encierran tus rincones azules

Parientes del espacio?

No olvidaré nunca

Mis huellas en tu entraña

Ni las tres siluetas de nieve

Que hipnotizan mis sentidos

Te he caminado tanto

Que me quedé contigo

En la memoria de los hombres

Agotados de hacerte

Qué extraño es el hechizo que me llama

Ciudad nacida de la guerra

Que tengo los minutos inundados de desearte

Los labios secos sin tu valle

Detrás del altiplano

Desparramada

Como cayendo

Me esperas

Porque siempre esperas los cuerpos de tu cuerpo

Porque sabes que la muerte se hace amiga

Debajo de tus cerros.

sábado, 16 de abril de 2016

Chura Tarija

De: Aníbal Abel Alarcón Caparroz


Tierra de eterna primavera

paradisiaca hacienda

cercada de parrales

en el arrabal de la Casa Vieja.

Obra delicada

rodeada de amenos

espejos de lumbre

y libertad indisoluble.

Chura Tarija,

de majestuosa metáfora

con cuerpo y espíritu

-recuerdos del pasado inmediato-

Arrastras detrás de sí,

el carromato sanlorenceño

del mítico Moto Méndez

-de memorable historia sin igual-

¡Oh! Mi Tarija

forjada en gastrolitos

con diminutas piedrecillas

extraídas de la Casa Dorada.

Ático lleno de luna de plata

cuán claverque

adornado de clavellinas

estampado con suave rocío.

En el sombrero primoroso,

de las chulas tarijeñas

se siente el suave aroma

de culturas andaluzadas.

Con versos perlados,

desparramados en tus laderas

donde están tus amores

-Paisajes floridos-

Del elixir…,

de los Odres de Vino,

no se imaginaron tus fundadores

que de un acertado intento;

Surgieron tus hermosos valles

después de haber divisado

desde lo lejos a:

-Esta Pura Belleza

martes, 29 de marzo de 2016

Preludio al río Mamoré

Ricardo José Bustamante (Poeta y diplomático paceño, 1821 – 1884)

Tu que en regiones ignoradas giras,

serpiente nacarada, bajo un cielo,

palio de lumbre, por do tiende el vuelo

la garza colosal;

río argentado que onduloso ciñes

vírgenes bosques, o en variadas tintas

sobre tu espejo con sus nubes pintas

el éter tropical.

Corres hoy arrastrando añosos troncos

que aún ostentan ropaje de esmeralda,

o ya a los juncos de la verde falda

arrancar tierna flor;

tu majestuosa soledad recrean

parleras aves de pintada pluma

que en ti retratan su elegancia suma

girando en derredor.

Es solemne el concierto de tus bosques

en el silencio de la noche, cuando

con grito melancólico turbando

la augusta soledad

el pájaro gemífero y el viento

en bonanza te aduermen deliciosa,

mientras el rayo de la luna hermosa

te da su claridad.

Caimán que invade la arenosa orilla,

blanco bufeo que rasgando el agua

el rumbo sigue de veloz piragua

o la hoja que cayó,

o ya algún tigre que a la opuesta margen

se lanza a nado con tranquila frente,

perturban la quietud de tu corriente

Que el hombre aún no turbó.

Hay de vida otro mundo que en ti duerme.

Mundo y vida de acción en la natura

con que a los hombres dispenso ventura

la mente de Jehová.

Rompa tu sueño secular el hombre;

tu margen pueble de ciudades bellas;

marque en tus bosques el vapor sus huellas,

Despierta Mamoré.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Mi entrañable Oruro

De: Guido Molina Velásquez

¡Grandiosa tierra

del Pagador!

Que en los tiempos de

la minería

Fuiste el orgullo de Bolivia

Por tus doblones del e

staño y la plata

Que extraían de

tus entrañas.



¡Cuántos mineros escupieron sus pulmones!

¡Por nuestra bendita tierra boliviana!

¡Cuántos niños huérfanos!

porque nuestras minas

se comían a nuestros

mineros.



¡Oh! mi entrañable Oruro,

es incalculable lo que

diste por Bolivia

cuánto te debemos,

los cambas,

sucrenses, chapacos

y khocalas



A tí te debemos nuestro

desarrollo,

progreso y nuestro futuro,

fuiste la ciudad del

vellocino

por los conquistadores



Mas no sirve de nada tanto sacrificio

de nada sirve recordar

que fuimos la capital

ferroviaria,

si hoy nuestras vías

están abandonadas,

sólo son hierros

que nos recuerdan

el pasado.

martes, 25 de agosto de 2015

A Chulumani

Arturo Terrazas Sivila
Si me quedan fuerzas aún

en el caminar de la vida,

deseo verte otra vez en el Edén,

en aquel jardín de luces

en medio de rosas y claveles

envidiosos de tus ojos

y de tu tez caramelo.

Deseo rodearte de honores,

decirte mis pensamientos

bordados de ternura y pureza,

como ayer, cuando sólo contaban

tímidas miradas y sonrisas de cristal.

¡Oh! mi pequeña ilusión,

gigante tras los años,

preciosa joya escondida,

rodeada de ríos y bosques,

deseo verte otra vez

para ensalzar tu nombre,

para entregarte por fin

mi corazón que vive aún.

martes, 10 de febrero de 2015

UN DÍA • (A Oruro)

(Por: Rómulo Quintana Soza)


Despertó...

Temblado de frío

Entumecida por el sereno

y perlada por el rocío

La cobija de niebla.

se fue levantando

del lecho montañoso

que se iba clareando.

Un fulgurante y dulce dedo,

tocó el duro y blanco río,

que descongelándose del frío,

murmuraba muy quedo.

Dos juruk’utas perdidas

en el sueño de su amor,

fueron sorprendidas

por el sol y el calor.

La quena de los tiempos

enviaba enamorada,

sus cantos más puros

a los pajonales rudos.

Lloraba la pampa...

Solitaria, impotente.

Destrozada por la canícula

de un cruel, candente

y duro sol ardiente.

Atravesando el ocaso,

la antawara mostraba,

cual sangrante y triste Pegaso,

un cielo ardiente que moría...

De plata era la cuna

en el inmenso suelo,

cuando el séquito de la luna

se extendió por el cielo.

Desde ese tiempo naciente,

cada noche es de tormento,

cada día es sufrimiento

para esta tierra paciente…

martes, 23 de julio de 2013

VENDIMIA



René Ortega Antelo

Y el agua bajó cantando
las colinas de mis pagos.
Cantaba un canto de vino
y de embriaguez de esperanza.

Regó las tierras sedientas
preñadas de fe en el mañana,
creció la vid con el sol
y el sudor de los labriegos.

Con la savia del trabajo
néctar de vida, la viña.
Campos benditos de Dios
- lagares de amor en granos-

Por eso cuando el otoño
en cada grano, vendimia
creo ver los ojos tiernos
de la mujer de este valle

Del libro “ARSO (Versos)” de René Ortega Antelo
Empresa Editora Guadalquivir
Tarija – Bolivia. Marzo de 1993

martes, 16 de julio de 2013

La Paz: hombres y mujeres

Una canción homenaje a Alonso de Mendoza, fundador de La Paz, y un tema épico que describe la llegada del Libertador Simón Bolívar a la antigua Chuquiago Marka abren este breve homenaje a algunas de las figuras fundamentales de esta ciudad.

Jaime Saenz y la bohemia de Felipe Delgado y la Tía Núñez, el personaje más simpático de la cotidianidad paceña de los años 40 y 50, completan esta propuesta poético nostálgica.



Memoria eterna

“Garrobilla Badajoz / parió un niño aventurero / bautizado por el clero / fiel, rebelde a viva voz. // Al igual que Hernán Cortés / la aventura más penosa, / don Alonso de Mendoza / puso en tierra sus dos pies. // Cruzó monte hacia la luz / cabalgando su caballo / vistió galas, vistió sayo / y encontró aquí la luz. // Los metálicos hispanos, / los indios a flor de piel / probaron juntos la miel / un instante ser hermanos”.



A tiempo de fundarse la ciudad de Nuestra Señora de La Paz fue plantada una cruz para dejar establecido su carácter de población cristiana. A su lado, una picota como símbolo representativo de la autoridad y el cumplimiento de la ley.

Así la ciudad nació con olor a pólvora. Este olor a pólvora y este gusto por las batallas estaba destinado a perdurar; pues lejos de ser un pueblo de paz, fue siempre un pueblo de guerra, belicoso y batallador.

Las casonas coloniales se construían de un piso o de dos apenas con paredes de adobe y techo de teja. Tenían dos patios que parecían plazoletas con corral al interior. El frontis tenía cuatro o seis ventanas de balcones cerrados con puertas de naranjo o cedro. El empedrado era de guijarros con su canal abierto para el arrastre de las inmundicias en caso de que lloviera.

La Paz tenía el encanto de sus calles, cuyo trazado obedecía a la estética sentimental del azar y a la geometría pintoresca del capricho de los siglos. Viejas casonas con aire conventual y rejas con filigranas de hierro, residencias señoriales de factura colonial labradas con piedra de sillería, casas solariegas de rancio abolengo español, en las cuales los alarifes castellanos pusieron la inspiración de su arquitectura renacentista, barroca y plateresca, allá, los indios dejaron la huella de sus esfuerzos en el encaje ornamental de las piedras talladas a cincel.

Las famosas y empinadas calles de La Paz fueron para su pueblo, el camino de su calvario y también de su gloria.



La entrada de Simón BolívarCuatro notables alturas dominaban la ciudad: Munaypata, o la altura del amor; Cusipata, o altura de la alegría; Hulquipata, región de Santa Bárbara, y Laykhapata, zona del tambo de carbón. Bajando por la calle de las retamas estaba la calle de los zapateros.

Diego Calahumana salió de su casa en la calle de los zapateros y guió su henchido pecho a la calle empedrada por donde llegarán los libertadores.

Tiene noticias que vienen a paso lento cortando el frío del altiplano, tiene noticias que vienen a paso brioso por las orillas del lago sagrado. La ciudad está vestida de fiesta y florece sobre el manto de cal de sus paredes.

Las muchachas se asoman tras los visillos, los militares igualan los flecos de sus charreteras ensayando la voz de mando a la tropa, los doctores aguantan de pie el planchado de la levita. Todo está preparado para la llegada de don Simón Bolívar a este magnífico valle de Chuquiago Marka.



“La ciudad de las retamas, / con los ojos transparentes, / mira el camino de piedra / que trepa el cerro y se pierde. // El Illimani la cuida, / con el silencio de siempre, / los balcones asemejan /encajes que el roble teje, / las paredes de cal viva / blanquean el aire alegres. // Los zaguanes se conmueven, / hay un latido solemne, / las campanas de la plaza / anuncian que son las nueve”. //

“Ya veo su capa roja / sobre un gran potro de nieve. / Como buen criollo monta / segura briosamente. / Lleva una espada. / Su figura resplandece, / bajo el sol americano / como un rayo inteligente. // Yo me acerqué sigiloso / y le dije con voz tenue: / “Padre de la Patria mía / te haré un huayño que te muestre / con las botas siempre puestas / y el continente en la frente”.



No le digas, Jaime SaenzA la medianoche de ayer un hombre oscuro, de barba y abrigo negro, ha cruzado la plaza de Churubamba con dirección a la calle Condehuyo. Los perros percibían sus pisadas en los charcos, el silencio se rompía con el uhuu uhuu de la jurk’utas en las cornisas y se sentía el olor a tabaco negro.

El más viejo de los t’hirilleros decía con esfuerzo: “Estoy sintiendo que Don Jaime no está con nosotros”. Eso no ponía en duda la presencia de una botella con singani de Luribay que todos los presentes libaron a la salud del ausente.

Al día siguiente, el portero del Tambo Quirquincho encontró su sombrero blanco colgado de una aldaba. Adentro, metido en el forro, un papel donde estaba escrito: “Debo ir a Tipuani a lavar oro y a Sorata a buscar lirio”.



“Si te encuentras con la Ninfa, / no le digas que he llorado, / dile que en los ríos me viste / lavando oro para su cofre. // Si te encuentras con la Trini, /no le digas que he sufrido, / dile que los campos me viste / cortando lirio para sus trenzas. // Si te pregunta la Flora, / acordándose de mí, / no le digas que me has visto, / no le digas que la quiero, /en un rincón del olvido, / no le digas que le espero”.



La Tía Núñez“Infaltable en la retreta del domingo /Adrianita con su traje de ilusión / ocultando el maquillaje en su abanico / y en el ala del sombrero un gran rozón. // Lleva el guante perfumado con retamas / y saluda a la elegancia y distinción / guiña el ojo coqueteando a quien la ama / por darle destinatario al corazón”. (') //

“Mientras suena la guitarra en serenata / el espejo la refleja en doncellez / salen fotos, cartas flores de petacas / y ella extiende en su alcoba su vejez. // Esta es la mujer que un día / quiso ser la novia vestida de tul / la que ahogada en ilusiones / sufrió la tortura de la vil traición”.

La Paz Elegía de mi ciudad y un poema

ElegíaEs como un sueño. Los picos, las agujas, la nieve, los perfiles mágicos e impensados aparecen y desaparecen como fogonazos cuando la luz del amanecer dibuja ese anillo extraordinario de ocres, grises, negros, marrones, rojos, blancos y azules de intensidades que con el paso de las horas del día mutan como la piel del camaleón.

El cielo es la gran pantalla luminosa de este cuadro desafiante. Eléctrico por el azul definitivo del invierno, o amenazante en su negrura en los comienzos oscuros de la tarde de los veranos lluvioso que anegan el suelo, o la acribillan de granizo. Movedizo y turbulento en agosto y septiembre, cuando los vientos transportan las nubes haciendo insólitos y magníficos dibujos por encima de nuestras cabezas. En el ocaso la luz juega a atrapar en cada segundo un fulgor, el del escalofrío.

No es que la montaña esté en la ciudad, es que la ciudad está dentro de la montaña, sale de ella, no se explica sin ella. La Paz es, por encima de todo, la montaña, tierra, arcilla, piedra, roca, polvo, limo, lecho de río, escultura de milenios que convive con nosotros, que nos moldea, que nos hace.

Los paceños somos, literalmente, hijos de la montaña, parte de ella. La Paz en nosotros es la vida interminable, es la intensidad, es la tensión, es el amor y el desgarramiento. Es la violencia y es la paz, es voz, es tantas voces que con ellas se hace un grande y casi infinito eco.

Es un camino trazado por la sonoridad cortante del aymara, por el castellano invadido de formas indígenas, de giros, de sujetos, predicados y verbos que se construyen de otro modo. Es la ese sibilante, es el susurro y el murmullo, es el grito que nos deja sin aliento.

Al pie del Resplandeciente, aún con los rastros del estruendo de la batalla que le dio su nombre entre las espadas toledanas y los yelmos y corazas, en 1548 se hizo “Ciudad de Nuestra Señora de La Paz”, allí en Chuquiago. Eso es la ciudad nominada en ambas lenguas. En ella se construyó la nación de naciones, por ella comenzó a respirar el país. Indígena, colonial, republicana, rebelde, siempre viva.

Miro en la ciudad los cabellos negros de azabache, el color intenso de la piel trabajada por el astro mayor, los ojos como ascuas, la nariz ancha y grande, los labios carnosos, los dientes blancos, muy blancos. Es el rostro mestizo de mi ciudad de alma profunda, tantas veces atormentada, tantas veces confundida, tantas veces enamorada, tantas veces victoriosa.

Hemos construido calles de adoquines que reflejan la luz y molduras y columnas salomónicas, hemos inventado monstruos y ángeles en la piedra, hemos salpicado de colores improbables este lugar dominado por el sino de la tierra, hemos extendido los mercados en las calles con olor a naranja, a limón, a carne y a pescado, hemos tocado y sentido la textura de la papa y el chuño y la tunta. Hemos mirado siempre arriba y hemos hecho agujas que se han clavado entre las avenidas como remedando el Alto de las Ánimas.

Es en este hervidero en el que se enredan el trabajo de todos los días, las marchas y los estallidos de dinamita, las trompetas y las tubas y las matracas rítmicas de los morenos y sus máscaras sobrecogedoras. Tenemos algún olor de pólvora en la nariz, como lo tenemos del humeante caldo del fricasé salpicado de mote.

La Paz, la de la procesión del Señor del Gran Poder y su baile. La Paz encomendada a la montaña, al gran Illimani. La Paz ciudad de mi entraña, ciudad de mi primera mirada, La Paz parte esencial de mis huesos.

martes, 9 de julio de 2013

Lo tranquilo

Por Gustavo E. Etkin
Lo tranquilo

se desplaza

calmo

en la petulancia

de las horas

zarabandas breves

amparadas por el viento

caracoleadas

por la lenta

brisa blanda

o el sonoro bostezo

del sol

apoyado

en un

planeta inmóvil.

Lo tranquilo

contempla

el templo

plúmbeo

de los recuerdos

sombríos.

Se bambolea

calculando

lentas venganzas.

Espera paciente

que lleguen

los días

del saludo

final.

Lo tranquilo

tranquilo parece

aunque espere siempre

que alguna cosa empiece.

Bahía de San Salvador, Brasil.

lunes, 24 de junio de 2013

PIRINEOS

Al entrar en España, va cayendo la tarde…en los picos, el sol se eleva eternamente—el mundo se abre—. Y los techos de pizarrase quedan en el foro de los pueblos franceses.La torre de Sallent repica allá en el fondo—es domingo—. La brisa juega en las peñas verdes.El ocaso es más puro cada vez. Huele el surmás. Es más claro el ondear de las mieses.Por los prados con flor, en una paz de idilio,mugen, echadas, mansas vacas rosas de leche.El habla del zagal nos toca el corazón.La patria va alejando, maternal, a la muerte…Ventura, soledad, silencio. Las esquilasllenan, cual las estrellas el cielo, el campo alegre.Silencio, soledad, ventura. El agua, en todo,canta entre el descendente reír de los cascabeles…

Juan Ramón Jiménez

lunes, 18 de marzo de 2013

Memorias

Por: Amanda Balderas de Soria
¡Oh mi linda ciudad!

tierra de leyendas y tradiciones

de poemas y canciones

de hombres pioneros

audaces y tesoneros.



En la guerra del Pacífico

luchó contra todos los cínicos

Ildefonso Murguía el encumbrado

fue comandante de los Colorados.



Con su espada cegó la opresión

dando a Bolivia liberación,

fue Sucre el gran Mariscal

que fundó el primer templo del saber,

en el colegio Bolívar

centenares aprendieron a leer



Aniceto Arce fue el protagonista

plasmando sus ideas progresistas

trayendo el tren por caminos de acero,

por la Patria así demostrando su esmero



A César Achaval y José Encinas Nieto

les debemos las autorías

y entonamos con algarabía

el himno que a orureños identifica.



Fue tu hijo el primero

¡El intrépido Juan Mendoza!

que irrumpiendo en alto vuelo

conquistó tu diáfano cielo.

¡El primero de la aviación en la Patria!,

grabando con letras de gloria

su nombre por siempre en la historia.



Instaurando principios y límites

creando decretos y leyes,

es a Pantaleón Dalence, abogado notable

que hoy Oruro recuerda

por su labor destacable.



Simón Patiño fue por años

el único rey del estaño,

explotando la veta "Salvadora"

que como ésta no hubo hasta ahora.



Pronosticando el éxodo de orureños

Gilberto Rojas nos dejó el consuelo,

para recordar nuestro querido suelo

con la cueca "Adiós Oruro del Alma"

que en la angustia nos llena de calma.



Como el dulce trinar del ruiseñor

es Zulma Yugar, que en sus canciones

lleva nuestra música por el mundo,

el rojo, amarillo y verde

con el sentimiento más profundo.



Y alguien tenía que sentar precedente

que Oruro está en el planeta presente

es el subdecano nacional,

LA PATRIA siempre leal

brindando a su pueblo información,

Enrique Miralles hombre destacado

el ejemplo en periodismo deja como legado.



Son hijos o querendones de este pueblo

que marcaron su paso por la vida

y hoy los recuerda la historia

honrando así su memoria.

viernes, 15 de febrero de 2013

Mi Oruro Añorado

Autor: Mary Liliam Álvarez
Mi querido Oruro añorado y soñado

Que aunque estés lejos y en mi pasado

Estás en mi corazón y mente nunca olvidado

Te recuerdo con cariño mi lar amado

* * * * *

Tú me viste nacer y crecer bajo el manto sagrado

De nuestra madrecita del Socavón que con fe a sus pies me he postrado

Oruro lleno de historia y tradiciones estás empedrado

Admiro el generoso y grandioso don que tu suelo a nosotros dado

* * * * *

Ciudad querida de quirquinchos nobles de esfuerzo denodado

Querendones de su tierra y su Carnaval admirado

Llenos de amor y hospitalidad por todos codiciado

Quiero estar bajo tu sombra, cobijada en tu seno de amor desbordado

* * * * *

Oruro de palliris, mineros y artesanos estás colmado

Pequeña, dulce y alegre con dignidad el respeto te has ganado

Con tus diablos y morenos al mundo tienes deslumbrado

El poder de tus brazos por todos es deseado

* * * * *

Yo te quiero por noble y bella buscando el futuro anhelado

Que por tu grandiosidad y virtud eres alabada

Tierra bendita de mis antepasados siempre te he glorificado

Porque sólo Dios sabe cómo te he añorado.

sábado, 10 de noviembre de 2012

El Convite


De: Víctor Gutiérrez Pereira

(Extraído del libro ¡Oh mi Oruro!)



El "convite" es promesa de bailar

tres años sin cesar,

con ensayos armoniosos en las calles

hasta el Sábado de Carnaval.



Ya tengo mi linda morenita

una hermosa figurita,

que baile y agita su caderita

con una corta pollerita.



Muy entusiasta voy por detrás,

hasta donde la Virgen del "Socavón",

llevándole mate de coca

y una promesa que cumplir

escenario de bandas musicales.

El Calvario

De: Víctor Gutiérrez Pereira

(Extraído del libro ¡Oh mi Oruro!)



En el ruedo de la Plaza del Folklore,

alrededor de las gradas del Templo del

Socavón,

explanando desde la Gran Cruz,

se realiza la esplendorosa exhibición

de miniaturas de barro, yeso, laterío,

retazos de tela, papel y plástico,

creando vestidos para muñecas,

casitas hermosas y autitos último modelo,

diablitos Lucifer, ositos peludos,

y chanchitos de alcancía;

desde luego las golosinas,

dulces de colores que rifan a granel,

"pasankalla" de granizo a montones,

lo mismo que bolsitas de arroz, azúcar,

y diversos comestibles, jabones y escobas.

Las infaltables tortas doradas de crema

o los pollitos indefensos sorteados al azar…

Todos contentos de cargar a sus casas,

llevando por la calle "Adolfo Mier"

y la Plaza Principal,

repletas de gente que sube y baja

al Calvario del Socavón…

al cerrar el día, a saborear un "api" caliente,

con pastel y queso frito

o buñuelo suave familiar

es la delicia de los domingos.

Desde el primero de noviembre,

Fundación de la ciudad de Oruro,

Al último día de Carnaval

que suele ser siempre,

en Febrero efemérides departamental,

cuando en las mañanitas

se come "rostros asaditos",

un manjar para el gusto y placer

del "quirquincho" trasnochador…

sábado, 27 de octubre de 2012

Mi Oruro

De: Dehymar Antezana



Orureños: ¡Viva Oruro!,

¡Viva Oruro!, ¡Viva Oruro!,

¡Oh tierra bendita de Pagador!

¡Alta Tierra de los Urus!



Eres la enamorada

del gringo y del gitano,

tienes el Carnaval más

maravilloso del mundo.

¡Oh cuán orgullosos nos sentimos

de haber nacido en esta tierra bendita!



El sentimiento de emoción

nos embarga el corazón,

por tener la dicha de estar

en un lugar de privilegio,

ser el poder de tus brazos

que construye una nación.



Ser un orureño hincha

del poderoso San José,

y comer un rostro asado

disfrazado de diablo,

en la 6 de Octubre

nos llena de emoción.



Por tus calles bailamos

para ti Mamita del Socavón,

disfrazados para pedirte

salud y bendición,

las lágrimas que salen de emoción

por la inmensa devoción,

que sale desde lo más

profundo del ser socavón.



Oruro tierra mía, hoy es tu día

y celebro con algarabía,

haber nacido en este terruño,

ser un feliz orureño

con caparazón de quirquincho

de cepa y de ensueño

para decir con orgullo

mi Oruro, te quiero mucho.