sábado, 31 de agosto de 2013

POEMA

De: Anibal Abel Alarcón Caparroz

Por el camino de siempre,

En tu duro peregrinar,

Al lado adverso a la primavera,

Llegas a límites mínimos;

De envolvente sacudida…, no

Otra cosa es tu sentida presencia;

Visitando de allende los mares,

Con sábanas de encantadoras florestas;

Consigo trayendo brisas frioras,

A este terruño.

Dibujando a tu paso… líneas difuminadas

De flores desvanecidas por el hielo;

Desenvainando a la vez hacia estos jirones

Cartuchos en ráfagas de escarcha.

martes, 27 de agosto de 2013

Coplas del valle y la montaña

Por Julio Sánchez Gardel

En el hueco de tus manos

Me convidaste a beber.

¡Qué poquita agua me diste!

¡Y qué mucha era mi sed!

Le dijiste a los vientos

Que a mí sola me querías;

Y los vientos me dijeron

Que por otra te morías.

Ojitos que te vieron

Ya nunca te han de ver;

El amor que te tuve

Lo tiene otra mujer.

Vuela, vuela pajarillo

Por esos mundos de Dios.

Si yo tuviera tus alas

Me quemaría en el sol.

Anoche me háis dicho: ¡andate!

Cuando tuito te dejé.

Héi de pelechar de nuevo

Pa que me digáis: ¡volvé!

Para las ferias me fui

Con mi burro y mi mujer.

De las ferias me golví

Solito con mi querer.

Todo se transforma

Jorge Drexler
Tu beso se hizo calor,

Luego el calor, movimiento,

Luego gota de sudor

Que se hizo vapor, luego viento

Que en un rincón de la rioja

Movió el aspa de un molino

Mientras se pisaba el vino

Que bebió tu boca roja.

Tu boca roja en la mía,

La copa que gira en mi mano,

Y mientras el vino caía

Supe que de algún lejano

Rincón de otra galaxia,

El amor que me darías,

Transformado, volvería

Un día a darte las gracias.

Cada uno da lo que recibe

Y luego recibe lo que da,

Nada es más simple,

No hay otra norma:

Nada se pierde,

Todo se transforma.

El vino que pagué yo,

Con aquel euro italiano

Que había estado en un vagón

Antes de estar en mi mano,

Y antes de eso en Torino,

Y antes de Torino, en Prato,

Donde hicieron mi zapato

Sobre el que caería el vino.

Zapato que en unas horas

Buscaré bajo tu cama

Con las luces de la aurora,

Junto a tus sandalias planas

Que compraste aquella vez

En Salvador de Bahía,

Donde a otro diste el amor

Que hoy yo te devolvería

Cada uno da lo que recibe

Y luego recibe lo que da,

Nada es más simple,

No hay otra norma:

Nada se pierde,

Todo se transforma.

lunes, 26 de agosto de 2013

El adivino

No tenía mágica bola,
Y para colmo de asombro,
Tampoco lechuza al hombro
Ni a su merced diablos con colas.

Mas, con su rostro cetrino
Y con su nariz ganchuda,
Era sin lugar a dudas
Un prodigio de adivino.

Sin jamás equivocarse,
A las que quedaban sin zona,
Entre feas y gordinflonas,
Les decía que iban a casarse,

Que hallarían al fin varones
En el día de san Blando
Que no se sabe cuándo,
Así fuesen solo horcones.

Creció a la fama
Del individuo cetrino,
Del prodigio de adivino,
Cuando cayó en cama

De pasmo, dizque, con arrebato,
Una virgen de arriba y de abajo
Y él adivinó: ¡Barajo,
Va a parir cualquier rato!...

¡Y para qué les cuento!
La virgen parió nomás,
Aunque afirmaron que el papá
Había sido el viento.

Sacando cuentas
Afirmaba una vecina,
-Con los ojos estirados como de china-,
Que acababa de cumplir los cuarenta.

La observó bien
El adivino mentado
Y dijo sin hacerse el delicado:
“¡Ella fue novia de Matusalén!”

En el barrio se oía decir
Que lo único que no sabía
El adivino, era el día
En que se iba a morir

martes, 20 de agosto de 2013

Ver y escuchar

Gustavo E. Etkin
Veo con los oídos

escucho con los ojos

colores verdes

azules

y rojos.

Oigo colores

veo olores

y cantos

escucho las flores

y de las mariposas

sus llantos.

Entonces me pregunto

pensando en otro asunto:

¿será que hay otros

que ven con los oídos

y escuchan con los ojos?

Por lo menos escribir

escribo con la mano

lo que me permite creer

que estoy un poco sano.

Bahía de San Salvador, Brasil.

martes, 13 de agosto de 2013

¿Quién retiene al amor. . .?

Tanto es amor, por todos mis amores,

que, en el jardín de la existencia mía,

a verlas deshojarse día a día,

preferí siempre deshojar sus flores.

Cuando más encendidos sus colores,

mueren en su triunfante lozanía. . .

¿Más triste que la muerte es la agonía

de un amor, entre dudas y temores. . .!

¡Triste fin de un amor, cuando, engañoso,

quiere fingir que a su pesar nos deja;

y más ofende, cuando más piadoso. . .!

Y ¿qué lograra la importuna queja

del ofendido corazón celoso?

¿Quién retiene al amor, cuando se aleja. . .?

Jacinto Benavente.

Todo se transforma

Jorge Drexler

Tu beso se hizo calor,

Luego el calor, movimiento,

Luego gota de sudor

Que se hizo vapor, luego viento

Que en un rincón de la rioja

Movió el aspa de un molino

Mientras se pisaba el vino

Que bebió tu boca roja.

Tu boca roja en la mía,

La copa que gira en mi mano,

Y mientras el vino caía

Supe que de algún lejano

Rincón de otra galaxia,

El amor que me darías,

Transformado, volvería

Un día a darte las gracias.

Cada uno da lo que recibe

Y luego recibe lo que da,

Nada es más simple,

No hay otra norma:

Nada se pierde,

Todo se transforma.

El vino que pagué yo,

Con aquel euro italiano

Que había estado en un vagón

Antes de estar en mi mano,

Y antes de eso en Torino,

Y antes de Torino, en Prato,

Donde hicieron mi zapato

Sobre el que caería el vino.

Zapato que en unas horas

Buscaré bajo tu cama

Con las luces de la aurora,

Junto a tus sandalias planas

Que compraste aquella vez

En Salvador de Bahía,

Donde a otro diste el amor

Que hoy yo te devolvería

Cada uno da lo que recibe

Y luego recibe lo que da,

Nada es más simple,

No hay otra norma:

Nada se pierde,

Todo se transforma.