sábado, 17 de diciembre de 2011

Princesa Flavia Camila

Hace 2 años nos hiciste feliz, Flavia Camila, porque desde ese día, qué dulces pasan las horas junto a ti.
Si vieras como sufro cuando lloras y como tiemblo cuanto tú suspiras.
Porque estando junto a ti, mi pensamiento es luz y felicidad.
Porque tú eres mi vida, la única luz que da consuelo, la estrella de esperanza que convida a no apartarse nunca de tu cielo.
Llegaste a nuestras vidas después de una angustiosa espera, para colmarnos de alegría y felicidad.
Como no amar todo lo que viene de ti, si tú lo iluminas todo, con tus palabras, gestos y picardía.
Adorarte es poco si al verte, recuerdo el rostro de tu mamá cuando tenía tu edad.
Princesita amada agradezco a Dios por tenerte a mi lado.
Tu mamita Susy

viernes, 16 de diciembre de 2011

Te conocí

Cada vez que te pienso, siento ganas de que estés aquí, ¿como pude vivir sin vos?, todavía no puedo olvidar el momento en que te vi.
Siempre te soñé, sin saber que existías de verdad, creí que eras un sueño, un deseo, una hermosa fantasía y ahora que te encontré y te descubrí, mis sentidos se volvieron locos, no sé hacer otra cosa más que quererte, la ilusión se me vino de golpe y en la cita detrás del arbolito, me atreví a besarte.
Antes los días pasaban vacíos sin emoción, hasta que te conocí. Al poco tiempo te sentí, sos todo para mi, por que al besarte yo me perdí. Sos todo lo que soñé, la magia que se transformó en un respiro del alma, la voz que gritaba dentro de mi corazón buscando el amor y que lo encontré en vos...
Carlo Alfredo Céspedes P.

jueves, 15 de diciembre de 2011

¡No me arrepiento!

Muchas veces pude sentir lo que realmente escondías en tu corazón y el miedo me entró de repente, confundida decidí alejarme.
No obstante con el tiempo pude darme cuenta de aquel cariño que me ofrecías, de aquella paciencia y confianza que me brindabas.
Entraste en mi mundo, como un simple amigo nada más, de a poco fuiste ganándote mi confianza y mi cariño.
Aterrada ante los demás y el pasado que nos atropellaba, no podíamos huir de aquellas personas que estuvieron antes en nuestras vidas y que gracias a ellas nos pudimos entender, encariñar, merecer un lugar más allá de nuestra hermosa amistad.
Pasaron los días, las semanas y me confesaste aquel secreto: te enamoraste de mi, no podía creerlo, atemorizada de las consecuencias decidí mantenerlo en secreto, aunque me inventaste un mundo maravilloso, lejos del que dirán, de las mentiras y de los secretos, también me llenaste de dudas y desconfianza.
Al poco tiempo sentí que no eras la persona que creí, me equivoqué, debo admitir con el tiempo decidí cambiarte, apostando demasiado a tu mágico mundo, pintado de ilusiones
Ambos caímos en esta hermosa ilusión, un amor hermoso y único, que nos hizo ser una sola mente, confiando el uno en el otro, nos llenamos de amor y aunque tuve que alejarme de algunas cosas para estar a tu lado, no me arrepiento... Carlo Alfredo Céspedes Pinto.
Fabiana Aguilera

domingo, 11 de diciembre de 2011

Trastos caseros de antes

¿Quién del tacú se acuerda?...
Pues en casa o la vecina,
A un tranco de la cocina,
A la derecha o a la izquierda,

Estaba esa mole de palo,
Mal labrada, peor pulida,
Sin la cual no había comida,
Aunque tal vez de regalo.

Según algunos bocazas
El tacú solía parecer
A un cuerpo de mujer
Ochavada y mala traza,
Y lo peor, ¡no hay derecho!
Sin que excusa alguna valga,
También sin asomo de nalgas
Y desde luego… ¡de pechos!

Curvas sí, el tacú tenía,
Al igual que una cintura
Pero broncas y muy duras,
Ochavadas con porfía.

A la vez las curvaturas,
Tras que se acababa el día
Nadie quererlas decía
En su cama ni a oscuras.
Cual si fuese ser humano
El tan bronco armatoste,
Primo hermano de un poste,
Pues tenía -¡señor!- su mano.

Por “mano e tacú” conocida,
Una y hasta tres muchachas,
Casi siempre buenas fachas,
Efectuaban la molida,

Al mismo tiempo las tres
Sin que las tan duras “manos”
Dieran golparrones vanos
Ni siquiera media vez.

La gente de antes añora
Al viejo tacú y a su mano
Que hacían polvo a los granos
Mejor que las de hoy, licuadoras. (Sigue)

lunes, 5 de diciembre de 2011

De los cachivachis

Vocablo de tiempos viejos
El de cachivachis era,
Sonaba igual en taperas
Como en casas puro espejos.

Mas eso no era todo
Pues gente muy reputada
Respondía harto apurada
Al ser mentado su apodo.

Cachivachi era mueble viejo
Y por curiosa extensión
Se aplicaba al vejancón
Aún con pinta de cortejo.
Mi abuela tenía una poltrona
Muy confortable de veras,
Salía a lucirla a la acera,
Siendo ambas vejanconas.

Un mal tipo hizo jachi
De mi abuela y su poltrona
Al decir de ambas, vejanconas,
Son un par de cachivachis.

Porque lo eran o por farsa
Un buen grupo de varones
Salió a romper corazones
En Carnaval y en comparsa.
Optaron por propio nombre
El de Cachivachis, justo,
Y los aceptaron con gusto
Sin que ninguno se asombre.

Muy poco, es cierto, alegra,
Esa mujer ya madura,
Postiza la dentadura
Que es nada menos, la suegra.

Pero aunque alegre muy poco,
Si le dicen Cachivachi
De un manazo te hace jachi
Y te hace saltar los mocos.

No quiere vivir en vano
El Cachivachi varón
Por eso no pierde ocasión
De a alguien meterle manos.

domingo, 13 de noviembre de 2011

De apodos y otras yerbas (VI)

Era redonda su cara
Y blanca, color de harina,
Y aquí y hasta en China
Quién de Mollete no hablara.

Les revolvían las tripas
A unas vecinas buenas
A quienes, sin mucha pena,
Les decían las Siripas.

En el medio, a un varón,
Que presumía de tipo,
Heredó lo de Siripo
Sin pedirle aceptación.
No era asunto de salud
Lo de en su espalda una giva
Mas en tal caso estriba
Su viejo apodo: Cebú.

Aún son varios los Taporos
Y es con paciencia contarlos,
Tal vez se podría enyuntarlos
Con los de apodos Ceboros.

Quién no guarda imagen viva
De ese hombe alto y flaco
A quien le cayó bien el saco
Curioso de Lavativa.
Con la fuerza de un trueno
Y en honor a su figura
Tan ancha de la cintura,
Lo trataban de Chileno.

Quién sería el con astucia
Aquel que después de verla
Y seguramente olerla,
La apodó de Pata Sucia.

Se les hacía un nudo,
Tratar a ese buenmozo
Con ese apodo curioso
E increíble de Opa Crudo.

Y de noche o de mañana,
Le gritaban en la barra
Aunque fuese sin guitarras,
Su apodo de Totolana. (sigue)

sábado, 12 de noviembre de 2011

Promesas hechas al viento

Promesas hechas al viento… pedazos de amor
recuerdos de ti que no se pueden olvidar
Me pregunto, mi Dios ¿qué fue lo que hice, si él era tan feliz y yo era tan feliz? Te pido trae de vuelta su amor para mí
Bía Terrazas