lunes, 11 de junio de 2012

¡Gooool!

De: William Ramírez



La emoción de anotar un gol es algo inigualable.

Se compara con la sensación de darle

un beso a la chica de tus aprecios.

Anotar un gol es más que eso,

si en el camino hiciste un par de gambetas

para quitarte del frente a unos cuantos defensas.



Anotar un gol es gritarlo a los cuatro vientos

y que todos sepan que te sientes contento.

Anotar un gol es una gran alegría.

Anotar un golazo es más que alegría

es saber que sos una maravilla.



Anotar un gol también puede ser

tu peor pesadilla si te equivocas de portería.

Anotar un gol puede ser tu mejor día

si lo anotas con gran maestría.



El gol es lo mejor de este

deporte que Dios nos creó.

Cualquiera puede anotar un gol

pero de todos el tuyo es el mejor.

No importa si es Messi, Ronaldinho, Kaká,

o quizás Robinho todos buscamos lo mismo,

gritarle al mundo: ¡esto es lo que mejor hago:

¡JUGAR AL FÚTBOL!



El gol de tu vida llega

cuando conoces a esa persona hermosa

que te inspira grandes cosas con la pelota

miércoles, 6 de junio de 2012

A mi maestro

Maestro amado; obrero de la cultura;

no es que te cante alabanzas en tu día;

no eres de esos que presumen gloria

porque tu trabajo silencioso es OBRA.

Pocos entienden tu labor sagrada;

os más te denigran por su ignorancia

porque enseñar nunca supieron,

por ello la cultura en ellos es poca.

Maestro en es día de tu apostolado,

expresarte quiero mi agradecimiento

porque fuiste tu el que me dio la luz

de ese saber que me vale de por vida.

A ti MAESTRO BOLIVIANO todo,

mi reverencia y agradecimiento

y que un mañana tu obra sea reconocida

porque eres grande, fuerte y silencioso.

Las dos notas literarias son autoría del

Dr. José Mendoza Ugarte.

Credo al Maestro Boliviano

CREO: en tu profesión porque de ella haces un verdadero sacerdocio que REDIME al ignorante

CREO: en tu TRABAJO tesonero que en el bregar diario, no conoces cansancio ni fatiga.

CREO: en tu fe y VOCACIÓN de MEN-TOR, porque con dulzura y amor entregas el pan del SABER al pobre como al rico, al noble como al humilde.

CREO: en ti porque de tu profesión no hacen mercancía, poniendo en la balanza del dinero vendiendo la EDUCACIÓN.

CREO: en las habilidades y técnicas que pones al ENSEÑAR la lección haciendo que los niños aprendan con tesón y amor.

CREO: en el civismo y la responsabilidad que les inculcas cada día para superar la DECIDIA y la ENVIDIA.

CREO: en tu entrega total al educando para darle así un DESARROLLO INTE-GRAL capaz de superar todas sus nece-sidades.

CREO: en la satisfacción que hallas al ver convertido al niño de antes, hoy en hombre de bien y de producción.

CREO: en tu PERDON para aquello fariseos que denigran y desprestigian tu apostolado, convertidos en falsos predicadores escorias de la vida son, tu perdón para ellos.

CREO: en tu SERENIDAD porque así entendiste a la vida que sin esperar recompensa o halago, vez tu obra acabada.

martes, 5 de junio de 2012

La cacha

En cada casa existía
una cacha bien cuidada,
bien pulida, bien lustrada,
que no cualquiera abría.

Y de la cacha bendita
eran firmes centinelas
por lo general la abuela,
mas era también mamita.

De vista, no la perdían
y a diario le daban uso;
si hurgarla quería un intruso,
de un ¡quienvive! lo corrían.
Resultaba casi en vano,
un esfuerzo sin sentido
querer, hecho el distraído,
meterle a la cacha, mano.

Y en la cacha, ¿qué guardaba
la abuela o mamita?...
Un rimero de cositas
que nadie necesitaba.

Por ejemplo un chaleco
o un calzón lleno de blondas,
un peine para hacer ondas
y hasta de trapo, un muñeco.

Nunca faltaba el retrato
de algún gordo veterano
que vivía alegre y sano
y murió del mal del gato.

Presencia muy llamativa
en la cacha de la abuela,
era una vieja escarcela
y un tubo de lavativas.

Media cacha está llena
de largos escapularios,
de estampitas y rosarios,
libros de rezo y novenas.

De plata había cucharas
y de plata, cucharillas,
sin uso una bacinilla
y un montón de cosas raras.

Plegaria al maestro

Por Hugo Almanza


Señor. . .

Tu pusiste en mis manos

una responsabilidad que no merezco

llevar la mente del ser que creaste,

educarlo, prepararlo para la vida,

sé que mi feliz y honrosa tarea

se cumple en todos tus designios,

que no soy sino tu instrumento y aún así,

a veces al pensarlo tiemblo.

Te ruego Señor que me ilumines

para estar a la altura de mi destino,

para enseñar bien tus mandamientos

y no olvidar que yo también fui niño.

Hazme recordar que siempre el alumno

es la persona más importante de la escuela,

que el mejor ejercicio es el estudio

y el ejemplo, la leccion que más enseña.

Quisiera tener la nobleza suficiente

para darle más amor al niño del hogar disuelto,

al minusválidos, al huérfano,

al que nació diferente y esforzarme más

con aquel

que nació con aprendizaje lento.

No dejes Señor que me abandonen las fuerzas,

cada vez que la adversidad golpee mi morada

con tu apoyo me alzaré hidalgo

aunque no pueda,

para estar de pie cuando llegue la alborada

y por ultimo, dame salud y vida Señor,

para hacer de cada alumno un hombre honesto,

que valore el trabajo, la dignidad y el honor,

¡ayúdame Dios mio a ser un buen Maestro!

domingo, 3 de junio de 2012

PARA TI MAESTRO

De: Demy Rocha R.



En el alma de los niños

ya germinan los claveles

los jazmines y las rosas.



Riégalas maestro con las aguas de tu mente

cultívalas señor con la esencia de tus labios

son los frutos de tu huerto.



Son las flores del jardín de tus esfuerzos

no permitan que ninguna se marchite

eres bueno, generoso, resignado y luchador.



Los claveles, los jazmines y las rosas

servirán para adornarte, como adornan

los palacios de los dioses, de los reyes.



Eres rey de la enseñanza, el apóstol, gran señor

hoy te damos las mil gracias

te cantamos himnos santos.



Bendiciendo en sus acordes

la nobleza de tu alma

de tu enorme corazón.

MAESTRO

De: Vicente Donoso Torres



Paciente obrero, silencioso y sano,

anunciador de días venideros

desborda sin reparo en los senderos

el fresco manantial de tu alba mano.



No retrocedes ante el vulgo vano

ni temes a los hombres traicioneros,

que siendo los amores verdaderos

de un aletazo salvan el pantano.



Como soldado de la paz que crea,

con el soplo fecundo de la idea,

la bella oportunidad del porvenir.



Asciende sin cesar por la altura cumbre,

al vivo resplandor de aquella lumbre

buscando el nuevo sol que ha de surgir.