miércoles, 14 de noviembre de 2012

Con un trago en la mano

En medio del buri aparecía
Y a todos trataba de parientes,
Pelando, de paso, sus chíos dientes
Y no se marchaba hasta el otro día.

No lo era tanto, aún siendo viejo,
Y si por su edad alguno inquiría,
Sin vacilar ni un instante respondía:
Acabo de cumplir pues los “ticinco”.

¿Ticinco?, le preguntó una pelada,
con su voz que parecía de mascarita,
a tiempo de insistir entre risitas,
que luego se hicieron carcajadas.

¿Ticinco?, insistió la tal muchacha,
Qué quiere decir esa palabra?
¡Vamos de una vez, su boca abra,
que cerrada como está parece cacha.

Ese ticinco es tal vez la palabreja
Que se utiliza para incluir a un abuelo
Que ya perdió las muelas y el pelo
Y que figura entre tantas cosas viejas,

Como ser calcetines, calzoncillos,
Camisolas al igual que camisetas
Que revelan no hay fuerza en la bragueta y que huelen a panza y a librillo.

¿Ticinco?, esta es la purísima verdad,
explicó sin vacilar el curioso personaje,
se lo voy a revelar de un solo viaje,
pues concierne llanamente a la edad.

Con el ticinco, sépalo antes que todo,
Con el tema de la edad siempre vidrioso.
Se sale de trances difíciles y costosos,
Mejor que rescurriendo al turbio yodo.

Y es que el ticinco, hoy nuestra cuestión,
Encaja perfecto en esta corta historia,
Basta con exprimir una pizca la memoria
Y se tendrá al alcance clara revelación.

Hizo el sujeto un gesto vago
Y cinco veces seguidas carraspeó,
Tras lo cual con voz tonante exigió:
¡Sírvanme antes que todo, un trago. (Sigue).

sábado, 10 de noviembre de 2012

El Convite


De: Víctor Gutiérrez Pereira

(Extraído del libro ¡Oh mi Oruro!)



El "convite" es promesa de bailar

tres años sin cesar,

con ensayos armoniosos en las calles

hasta el Sábado de Carnaval.



Ya tengo mi linda morenita

una hermosa figurita,

que baile y agita su caderita

con una corta pollerita.



Muy entusiasta voy por detrás,

hasta donde la Virgen del "Socavón",

llevándole mate de coca

y una promesa que cumplir

escenario de bandas musicales.

El Calvario

De: Víctor Gutiérrez Pereira

(Extraído del libro ¡Oh mi Oruro!)



En el ruedo de la Plaza del Folklore,

alrededor de las gradas del Templo del

Socavón,

explanando desde la Gran Cruz,

se realiza la esplendorosa exhibición

de miniaturas de barro, yeso, laterío,

retazos de tela, papel y plástico,

creando vestidos para muñecas,

casitas hermosas y autitos último modelo,

diablitos Lucifer, ositos peludos,

y chanchitos de alcancía;

desde luego las golosinas,

dulces de colores que rifan a granel,

"pasankalla" de granizo a montones,

lo mismo que bolsitas de arroz, azúcar,

y diversos comestibles, jabones y escobas.

Las infaltables tortas doradas de crema

o los pollitos indefensos sorteados al azar…

Todos contentos de cargar a sus casas,

llevando por la calle "Adolfo Mier"

y la Plaza Principal,

repletas de gente que sube y baja

al Calvario del Socavón…

al cerrar el día, a saborear un "api" caliente,

con pastel y queso frito

o buñuelo suave familiar

es la delicia de los domingos.

Desde el primero de noviembre,

Fundación de la ciudad de Oruro,

Al último día de Carnaval

que suele ser siempre,

en Febrero efemérides departamental,

cuando en las mañanitas

se come "rostros asaditos",

un manjar para el gusto y placer

del "quirquincho" trasnochador…

viernes, 9 de noviembre de 2012

Cumpleaños de Pancho

En el barrio era conocido
Simplemente como Pancho,
Era un mozo doble ancho
Y algo sordo de un oído.

Y porque Dios así lo quiso
Todo en su cuerpo ancho,
Claro, el del tal don Pancho,
Destacaba por ser postizo.

O postizos no eran acaso
Todos sus dientes y muelas
Y para que mucho le duela
Tenía corto el zurdo brazo.
Dicho en tonos resumidos
El tal Pancho era un desastre,
Algo así como si un sastre
Lo hubiera muy mal cosido,

Y para colmo de males,
De su saco y pantalones
Escaseaban los botones
O sobraban los ojales.

Vivía a la vez despistado
Y como ejemplo en la misa
Tragaba hostias con prisa
Sin haberse confesado.

O en un velorio cualquiera,
Faltando respeto al muerto
Decía de él que era tuerto
Y mal de la chulupera.

O de una chica bonita,
En especial quinceañera,
Sin respetar sus polleras
La acusaba de plumita.

En suma que el tal Pancho
Decía de muchachuelas
E incluso de las abuelas:
“!Ya todo lo tienen ancho!”

Estaba siempre a la carga
El tan mentado don Pancho
A quien todo le caía ancho
Y la verdad le era amarga. (Sigue)

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Angustia

Karina Inda Lozada

La angustia es un monstruo inmenso

que desgarra el alma

que ensombrece el día.

La angustia es el llanto tembloroso

que marchita la esperanza

que adormece la vida.

La angustia es la voz velada de la cumbre

que hiere la ilusión

que consume la mirada.

La angustia es la fúnebre canción de la noche

que acoge la soledad

que enciende la duda.

La angustia es una torre incierta

que sonríe al misterio

que esconde el corazón.

martes, 6 de noviembre de 2012

Mujer educadora

Dr. Raúl Pino-Ichazo T.
Educadora, iluminas al prójimo en su tiniebla

con amor activo no reflexivo pues amas otros se aman.

Con viejos periódicos edificaste monumental labor

altruista sintiendo que los que no leen ni escriben

viven una noche sin amanecer y un valle de discriminación

y amargura.

¡Dadme un periódico, papel y pluma y les quitare el velo

con el beso inmarcesible del conocimiento!.. dijiste.

Encarnaste en los nobles campesinos del altiplano de Bolivia

los signos del Abece.

¡Ya saben escribir!

Por los clásicos ojos bellos de los campesinos introduciste la veta

de la ilación de los signos libertadores, haciendo letra clara con la

la fuerza de tu afán.

¡Ya saben leer!

Pudiste llorar emocionada abriendo las rosas de su aliento, desencadenándolos

de la más atroz ausencia.

Ahora sus ojos tienen quien se mire en ellos despertándolos de un perpetuo

sueño y de esos labios nunca más se oirá:

¡Si supiera leer y escribir!

Dedicado a la Lic. Patricia Collazos B., eximia educadora, Abogado – Escritor premiada por la O.E.A.

lunes, 5 de noviembre de 2012

A mis obligaciones

De: Pablo Neruda



Cumpliendo con mi oficio

piedra con piedra, pluma a pluma,

pasa el invierno y deja

sitios abandonados,

habitaciones muertas:

yo trabajo y trabajo,

debo substituir

tantos olvidos,

llenar de pan las tinieblas,

fundar otra vez la esperanza.



No es para mí sino el polvo,

la lluvia cruel de la estación,

no me reservo nada

sino todo el espacio

y allí trabajar, trabajar,

manifestar la primavera.



A todos tengo que dar algo

cada semana y cada día,

un regalo de color azul,

un pétalo frío del bosque,

y ya de mañana estoy vivo

mientras los otros se sumergen

en la pereza, en el amor,

yo estoy limpiando mi campana,

mi corazón, mis herramientas.

Tengo rocío para todos.



Las espigas



De: Pablo Neruda



El sin cesar ha terminado en flores,

en largo tiempo que extiende su camino

en cinta, en la novedad del aire,

y si por fin hallamos bajo el polvo

el mecanismo del próximo futuro

simplemente reconozcamos la alegría

así como se presenta!

Como una espiga más,

de tal manera que el olvido contribuya

a la claridad verdadera que sin

duda no existe.