viernes, 6 de julio de 2012

Ella y él

Ella nació hace 20 años,
él un año antes que ella.
Ella estaba enamorada
del modelaje,
Él era fanático del fútbol.
Ella soñaba modelar por las
mejores pasarelas de París,
Él, jugar en el estadio más
grande del mundo.
Ella se preocupaba
más que nada,
de estar a la moda
con la moda,
Él practicaba
día a día jugadas, a mejorar
su dominio de balón.
Quién diría
que un día coincidirían
al momento de educarse.
Bajo el techo
de un humilde colegio
se cruzaron sus miradas
y se dijeron hola
por primera vez.
Mientras Batistuta
era figura en Italia,
y en Europa se elegía
a la miss universo,
una amistad
y sus ilusiones se acercaban
para que meses más tarde,
sus labios se junten
y sus corazones digan amor.
Pero llegó un día
muy triste…

Ella subió muchos kilos
que la alejaron
de las pasarelas.
Él tuvo una lesión
en la rodilla,
que lo separó
de las canchas.
Ella probaba miles de dietas
y él trataba de recuperarse
y tocar un balón otra vez.
Y cuando ya todo
parecía perdido,
se dieron cuenta
que se tenían el uno al otro.
Y en medio de ellos
un amor
que lo vencía todo.
Algunos años más tarde…
ella modela para él,
sin importar sus kilos.
Él es goleador en el
campeonato del barrio.
De ese amor,
nacieron dos frutos
que sueñan igual que ellos
alguna vez lo hicieron.
J. García

jueves, 5 de julio de 2012

Con mucho cariño

Con mucho cariño
Arianita no necesito
adornarte con palabras,
para expresarte
con el corazón
lo que significas para mí.
Cómo ha pasado
rápido el tiempo,
ahora ya cumples 15 años.
Te veo de pies a cabeza
y eres toda una señorita
aunque para mí seguirás
siendo mi chiquitita.
En tu cumpleaños
quiero que sepas
que estoy orgullosa
de ser tu mamá.
Hijita, no tengo
duda alguna de que eres
un ser humano
excepcional.
Cómo pagarle a Dios
y a la vida,
la inmensa felicidad
de tenerte a mi lado.
Gracias Arianita por tener
un corazón de oro.
Tu mamá María Luisa

miércoles, 4 de julio de 2012

Déjame

Déjame estar en ti y sentir
el perfume de flores
de tabaco en tu pecho.
Deja que tu respirar
se una con el mío,
y juntos conozcamos
el cielo del amor.
Eres el dulce refugio
donde quiero estar,
tus brazos fuertes
me hacen olvidar
la maldad del mundo.
Déjame que te cante
la canción más bella,
que las musas han cantado.
Déjame ser
la inspiración de tus versos,
el motivo de tus días
y el calor de tus inviernos
Déjame,
simplemente déjame.
Getsémani

De los vecinos



El tema de que hoy se trata
ya no es el mismo de antes
en que el yesca y el boyante
o sea el pobre o el con plata

Rayaban a igual altura
en siendo de misma tanda,
aunque uno en cama blanda
y el otro en cama dura

Pasaran en noches largas
sus vidurrias hogareñas,
toditos con buenas señas
aunque dulces o amargas.
a partir desde la Plaza
El concepto vecindad
implicaba, de verdad,
igualdad hasta de traza.

Fue un vecino reprobado
el que después de la siesta
dijo “es mucho lo que cuesta
ser cual todos, ¡ochavado!...”

De todo, señores, de todo,
había en el vecindario,
desde pobre a millonario
y las calles puro lodo
De una a la otra esquina,
para dar sólo un ejemplo,
se iba al mismo templo
y hasta a comer gelatina.

El título de compadre,
era casi obligatorio,
como no perder velorios
o tener perro que ladre.

O un loro en una estaca
o tener en un cuartucho,
-en los labios siempre un pucho-
una tía vieja y flaca.

A la cual, nunca jamás
le faltó un dolorcillo.
ni unos viejos calzoncillos
y muy frío el guaraná. (sigue)

martes, 3 de julio de 2012

Viejas cartas del amor

Hector Pedro Blomberg

No he podido quemarlas. . . Me hablaban todavía

Sus páginas marchitas, de tu muerta pasión,

El sueño de una noche, las lágrimas de un día,

Y el eco moribundo de la última canción.

¡Tus cartas! En el tiempo que nunca volvería

Hicieron, todas ellas, temblar mi corazón. . .

Después vino el silencio, la ausencia, la agonía,

Y el tiempo trajo el bálsamo de la consolación.

Dormía en ellas nuestro romance ya olvidado,

La luz de los veinte años, el fuego del pasado,

La gloria de la vida, la juventud en flor.

Anoche las contaba con mano indiferente;

Sobre una de ellas, la última, cayó mi llanto ardiente. . .

Y no pude quemarlas, las cartas de tu amor.

Madrugada

Juana de Ibarbourou

De la muerte pequeña de cada noche

Nacen puras las cosas, oh madrugada,

Por tus colores claros y por tu viento ágil

Que dispersas el embrujo de la Vía Láctea.

Contigo todo tiene aire de nacimiento,

Hasta el fuego y la tierra, hasta el polvo y el mar,

Son como recién hechos en el prodigio alegre

De tu claridad.

Bajo tu signo no se sueña, madrugada.

Espolea el deseo de moverse y cantar,

De seguir un camino con la boca encendida

Por una copla rítmica o un tarareo fugaz

E internarse de nuevo en la esperanza

Con las pupilas llenas de calidez solar.

¡Dar la espalda a la tarde, y a la noche,

Y nunca más volver a soñar!

domingo, 1 de julio de 2012

A UN RETRATO

De: Juan de Tassis

Conde de Villamedia



Ofensas son, señora, las que veo,

hechas a vuestras grandes perfecciones,

porque donde acredita sus pasiones

sólo amor las escribe y yo las leo.



Vencido queda el arte del deseo,

los imposibles dando por razones,

y en esta fe tan libre de opiniones

fundo lo que de vos no alcanzo y creo.



Si en lo menos se pierde más el tino,

en lo más, ¿qué será de aquel traslado

que procura sacar el arte en vano?



Sólo yo tengo aquel tan peregrino

en que el original no está agraviado,

hecho en mi corazón por vuestra mano.

Apegado a mí



De: Gabriela Mistral



Velloncito de mi carne,

que en mi entraña yo tejí,

velloncito friolento,

¡duérmete apegado a mí!



La perdiz duerme en el trébol

escuchándole latir:

no te turben mis alientos,

¡duérmete apegado a mí!



Hierbecita temblorosa

asombrada de vivir,

no te sueltes de mi pecho:

¡duérmete apegado a mí!



Yo que todo lo he perdido

ahora tiemblo de dormir.

No resbales de mi brazo:

¡duérmete apegado a mí!