lunes, 15 de julio de 2013

Cuestión de feos

Había unos tenderos
en la esquina de los vientos
que a veces venían violentos
desde hondos desfiladeros.

Eran dos, o tal vez tres,
y gente buena y de paz
a la que nunca jamás
se vio tratar con la hez

Uno de ellos, yo creo,
entre todos los mortales,
-con ventajas abismales-,
era feo y más que feo

Le puse mi rostro fiero
a mi madre buena y santa,
cuando afinó su garganta
y me dijo que al tendero

Era yo muy parecido;
Sentí que miles de petos
Hundían en mi esqueleto
Sus flechazos doloridos,

Me quedó como complejo
aquello del parecido,
y con él he padecido
hasta ahora que soy viejo.

Frente a su tienda, parado,
fijo miraba al tendero,
y confesar ahora quiero,
-tristón y apesadumbrado-,

Que el parecido existía;
¿quién si no uno, nota
que una gota a otra gota
son iguales todo el día?

La más horrible tarea,
en mi condición de feo,
era sin duda, yo creo,
bailar siempre con la más fea.
mas me hacía ilusión
diciendo muy quedamente:
-si soy feo externamente,
tengo lindo corazón.

miércoles, 10 de julio de 2013

MADRUGADA

De la muerte pequeña de cada noche

Nacen puras las cosas, oh madrugada,

Por tus colores claros y por tu viento ágil

Que dispersa el embrujo de la Vía Láctea.

Contigo todo tiene aire de nacimiento,

Hasta el fuego y la tierra, hasta el polvo y el mar,

Son como recién hechos en el prodigio alegre

De tu claridad.

Bajo tu signo no se sueña, madrugada.

Espolea el deseo de moverse y cantar,

De seguir un camino con la boca encendida

Por una copla rítmica o un tarareo fugaz.

E internarse de nuevo en la esperanza

Con las pupilas llenas de calidez solar.

¡Dar la espalda a la tarde, y a la noche,

y nunca más volver a soñar!

JUANA DE IBARBOUROU

martes, 9 de julio de 2013

Lo tranquilo

Por Gustavo E. Etkin
Lo tranquilo

se desplaza

calmo

en la petulancia

de las horas

zarabandas breves

amparadas por el viento

caracoleadas

por la lenta

brisa blanda

o el sonoro bostezo

del sol

apoyado

en un

planeta inmóvil.

Lo tranquilo

contempla

el templo

plúmbeo

de los recuerdos

sombríos.

Se bambolea

calculando

lentas venganzas.

Espera paciente

que lleguen

los días

del saludo

final.

Lo tranquilo

tranquilo parece

aunque espere siempre

que alguna cosa empiece.

Bahía de San Salvador, Brasil.

lunes, 8 de julio de 2013

El bulto

Decían los adultos
al díscolo pequeño:
“Búscale niño al sueño
antes que venga el bulto”.

Y era grave insulto
decir de una pelada:
“La pobre desdichada
asusta como un bulto”.

Si aún estando ocultos
nos sorprendía la vieja
besando a la corteja,
la cosa era de bultos.

Y grande era el tumulto
si en la lóbrega tapera
salía la calavera,
la calavera bulto.

“Anoche mi marido,
el pobre ya sepulto,
estuvo haciendo ruido,
su misa quiere el bulto.

En noches de surazo
el bulto aparecía.
(la sangre que se enfría
y cruje el espinazo).

Paseaba por las casas
de renegridas tejas,
decían que su traza
era la de una vieja,

Que alma en pena era
de alguna mujer mala,
sus pechos son de chala,
de lana sus caderas.

Se ríen hoy del bulto,
se ríen a cual más,
pues dicen que el sepulto
bien bajo tierra está.

Quien para los zapatos
se acaba de verdad,
no escapa ni con trato
con Dios o Satanás

Gustavo Adolfo Baca

domingo, 7 de julio de 2013

UN MENSAJE PARA JESÚS URZAGASTI



Carlos Ramiro Ruiz Ávila.

Ya estás Jesús
bajo el timboy umbroso
de tu Chaco natal, invulnerablemente,
sentado de cuclillas
pitando una “chala”, pensativo
con “Ariyuri” y tu amigo “Curinda”,
ojo de zorro, conocedor del diablo
y las hurinas huidizas
del recuerdo,
las tumbas de soldados y, las ocultas
picadas del monte huraño,
el urundel coposo donde tus sueños
se anidaron y se enredó
tu infancia, cobijaran tu corazón
en el arisco bosque
que te cantó en el monte
tus recuerdos.

El surazo y el agua de los
pozos ocultos,
el olor de la guerra,
la sangre derramada en la flor
roja de las carahuatas.
Cebando un mate con la mágica
dulzura del silencio.

Ya estás Jesús donde estuviste siempre,
repitiendo tu historia
en el violín de Blas, y la heroica guitarra
de Macario, en la tristeza y soledad
del Pilcomayo
la noche llevará
tu voz y tu presencia
por Aguairenda, “Crevo”,
Itacuatia, Palo Marcado.

Ya no estarás, Jesús tan exiliado
te quedaras guardando tu memoria
para siempre en tu sencillo corazón
de provinciano universal
en el inmenso Chaco.

Como monedas viejas sobre la tierra

Paura Rodríguez Leytón

Como monedas viejas sobre la tierra

Juntos vamos limpiándonos el polvo.

Juntos lamiendo la oscuridad,

remachando el silencio

con augurios cotidianos.



Juntas,

las formas

de nuestros pies

transitan

el delirio del olvido.



Y me refiero a la noche

como a un riguroso paseo por tu cuerpo,

como a un mapa inextricable de voces sobrecogidas,

como a una bocanada de humo sediento,

como a un caudal de horas sin fondo.

Reordenar la vida:

¿será como tender un mantel sobre la mesa?

Entonces,

quizás

no sea tan difícil morir.



8



Habrá que arrancarle una locura

a este mudo atardecer de plaza ajena:

troncos lanzados al cielo,

está ese mendigo loco que escribe números:

harapos trapos desechos.



Tus ojos pacientes,

mi ojo pertinaz,

la tozudez,

el desvelo:

tu muerte ha estado ahí,

siempre.



11



Caminos de roja tierra.

urgencia de no diluirse en el olvido.

Un rostro era todos los rostros,

una boca

la misma

que gritaba

y enmudecía.



Calles ardientes:

todas las puertas te escudriñaban,

dotadas de cinco sentidos te comían.



La eternidad

podría ser tan insondable

como la oscuridad de este recodo.



Hay álamos,

hay luna y campanario.

Hay tierra roja en la piel,

en las fosas nasales,

en cada palabra pastosa y delirante.



Latía el suelo

como un corazón gigante:

era el agua furiosa.

Ahí el éxtasis,

(entre maravilla y miedo).



Tierra roja en los pies,

agresiva,

calcinando la memoria.



13



Llegó el agua desgranado la noche.

Yo guardé el horizonte en mí:

había cerros lejanos,

azules cerros dormidos.

(Las montañas hermosas, dije).

Lontananza.



Tan cerca de lo lejos,

tan demasiado cerca del olvido.

Te expulsa el tiempo,

te lanza como a un insecto.



Lo extraño

son las horas

para las que estamos previstos.

martes, 2 de julio de 2013

Sueña el rey que es rey

Pedro Calderón de la Barca

Sueña el rey que es rey, y vive

con este engaño mandando,

disponiendo y gobernando;

y este aplauso, que recibe

prestado, en el viento escribe,

y en cenizas le convierte

la muerte, ¡desdicha fuerte!

¿Que hay quien intente reinar,

viendo que ha de despertar

en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,

que más cuidados le ofrece;

sueña el pobre que padece

su miseria y su pobreza;

sueña el que a medrar empieza,

sueña el que afana y pretende,

sueña el que agravia y ofende,

y en el mundo, en conclusión,

todos sueñan lo que son,

aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí

destas prisiones cargado,

y soñé que en otro estado

más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño:

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

Fragmento de La vida es sueño.

Pedro Calderón de la Barca (1600-1681), uno de los más insignes poetas españoles barrocos del Siglo de Oro, autor de innumerables obras de poesía y de teatro. Hoy día es un clásico de la literatura universal.