martes, 28 de agosto de 2012

Qué hacer

DEBORAH VALLEJOS
Qué voy a hacer conmigo
que he de hacer con mi sonrisa
qué es lo que se hace con una sonrisa truncada
que se ha vuelto gemido.
Qué se hace con un suspiro sin aire
que no puede ser más simple
y es puro material de vida.
Qué me hago con las razones
que saltan de los ojos del vacío
y se convierten en preguntas.
Con qué cuchara perdida de fuerza
se sacan las verdades
que no existen como tales
y se desnudan frente a otros
y se disfrazan para tí.
Qué voy a hacer conmigo
con ganas de vivir bajo cero
con las caídas de siempre
y con mis excusas que ahora son nuevas.
Qué les hago a las preguntas
que se me han quedado colgadas
y cuando las busco en la noche
de tan oscuras se me han perdido.
Y ahora te pregunto, a ver si me respondes
qué les hago a las nostalgias
que ya no son sólo canciones
que ya han pasado de puros acordes,
y se me han convertido en llagas.
Y que las lágrimas vertidas
que se han convertido en espinas
y se quedaron en mis ojos.
Qué voy hacer conmigo
con este amor ciego y paralítico
que se suicida cuando agoniza
que se muere para seguir viviendo.

No hablo de ella...

Por: Mary Reyes de Fernández

No hablo de la mujer, de la que pena,

hablo de la que sueña

de la dueña

del sol, de las estrellas y las nubes.

la que en sus días grises

deja un sitio

en la ventana azul de sus quimeras

e inventa con sus ojos de arcoíris

fantasiosas historias muy lejanas.



Hablo de la artesana silenciosa

con manos finas de cansado roble

que trabaja tenaz e inquebrantable

sin descanso, sin paz y sin sosiego,

transmitiendo belleza, amor, dulzura

poniendo con su toque maravilla

de siglos: opresión y señorío.



Y hablo de la otra,

de la que al trabajar en la cocina

deja vagar su mente en los vapores

del sabroso alimento de los suyos

al preparar manjares de corona

y borda con las llamas los ensueños

del vegetal, la fruta y los cereales.



Hablo de la que calla

palabras de sentimiento, flores

del jardín fértil de su alma inquieta,

hablo de la que tiene entre los dedos

excesiva ansiedad de pluma y lápiz,

pero que deberá planchar primero

pantalones, camisas y pañuelos.

Después... tal vez después,

pueda acallar su dulce rebeldía

quitándole silencios al descanso

o, quien sabe, seguirá sobre la almohada,

vencido su soñar por el cansancio,

imaginando selvas increíbles

y peces transparentes por los cielos

lloviendo en días húmedos de besos.



No hablo de la mujer, de la que sufre

porque todas lo hacen algún día,

hablo de la que estoicamente ríe

de aquella sin los sueños realizados

con la esperanza de poder mañana

concretar su pasión por la certeza...

de la que un día pintará en sus cuadros

el sol rojo y la luna desmayada

de la que esculpirá con manos sabias

- con sabor a papaya y limón verde -

la estatua del amor y el perdón juntos.



Hablo de aquella hada primorosa,

señora del hogar y la candela,

que le madruga al sol en las mañanas

y le enseña a brillar junto a la espuma,

montaña nevada,

con la ropa gastada del colegio

pero fragante y tibia de ternura

mientras trenza con silencios y risas

la vida de sus hijos

y abandona por ellos

la silente armonía de su espacio

y el vibrante cantar de su alegría.



No, no hablo de la vencida

sino de la otra,

la que marcha valiente y decidida

a conquistar con paso firme y fuerte

el futuro, luchando con la vida.

Aquélla que olvidando sus pesares

regala horas de su vida hermosa

para ayudar al pobre y al sufrido

voluntaria de entrega y de cariño,

la que con manos suaves de algodones

restaña las heridas

calma los dolores

con generosidad y con renuncia.



Y esa otra mujer, la que en las aulas

aprende tenazmente ciencia noble

para triunfar airosa ejecutiva,

paloma mensajera de alto vuelo,

sensitiva, eficaz, independiente,

y al mismo tiempo siempre femenina.



Y qué diré de la mujer que enseña

a la inocencia el blanco balbuceo

de las letras, los números, los símbolos

La que transforma la pizarra en cielo

y con la tiza, mágica varita,

descubre ante los ojos asombrados

llenos de luz del niño

la nueva dimensión del universo.



No, no hablo de ella, de la otra

que vive en siglo y moldes ya pasados

sino de ésta, la nueva, la rebelde,

la visionaria siempre actualizada

la que transmite amor cuando te mira

y que regala paz cuando te habla.

Perla de jade y cuarzo, rosa etérea,

luz y sombra: secreto y evidencia,

acuarela y ballet al mismo tiempo,

eternamente extraña y conocida

¡Verdadera mujer de esta Nueva Era!

lunes, 27 de agosto de 2012

DE LOS VECINOS (IX)

Diversiones nada afines
con su rol de lavandero,
en que decía ser primero
refregando calcetines,

Nuestro varón alentaba,
por ejemplo hay que anotar
que le encantaba jugar
don los niños que topaba.

En la memoria destaca
que sí, jugaba al vaquero,
pero no de pistolero
aunque tampoco de vaca.
De la semana, a fines,
lucía su mejor juguete:
volantín o barrilete
de ángeles y serafines.

-Mi volantín sube y sube-,
alardeaba el lavandero,
y si me propongo y quiero
saluda a Dios tras las nubes.

Fue el destino, así lo hallo,
el que movió al lavandero,
a meter su pie entero,
incluso niguas y callos,

En su trance más costoso,
del que nunca más salió
pues según se comentó.
¡Muy hondo estaba el pozo!...

Mas, por suerte, no murió,
pero de su cara ancha
solo quedó una plancha
Y la risa se acabó.

Los ángeles y serafines
sus músicas siguen tocando,
pero están extrañando
los mil y un volantines.

De papel barato y de seda,
y en la brisa echado al vuelo,
para muchos es consuelo
de la niñez que aún queda. (Fin)

sábado, 25 de agosto de 2012

POEMA 21



De: Cinthia Sevillano



Hoy vamos a brindar por ti

en tu honor repartiremos el cielo en trozos desiguales

para saborear el mundo en una noche

que la risa dure mil años

y entretengamos al público.



Vamos a abrir las botellas del paraíso

a liberar los sueños extraviados

y a despedir con pañuelos la lucidez

!Adiós realidad ! !Brindemos!



A tu salud mi amor

que fluyan las palabras al son del ron

que vivan por siempre los amigos del alma

dueños de noches como ésta

¡Salud!

carita sonriente

como wawa con juguete nuevo.



La vida es esta noche

y vamos a tatuarnos con frases favoritas

para recordar por siempre el júbilo inmortal.

Otra rondita en tu honor

para humedecer los versos recientes

con un poco de singani !Salud!



La noche es larga mi amor

y la vida es tan corta

"ser o no ser" ya no importa

siempre que no falte

la esencia artística en tu corazón.



Brindemos

aunque sea por la desventura

de este mundo que no entiende

de corazones en laberintos de depresión

de almas en invierno

que transitan los confines estelares

del lápiz y el papel !Salud!

Agonía en el atardecer

Por: Norma Campero Gutiérrez



Recuerdo las tardes juntos,

irradiando amor los dos,

mientras el ardiente sol,

como una moneda dorada,

destellaba luces de colores.



Será que ese atardecer

nos enceguecía a los dos,

porque de ese mar

de mutuos juramentos,

ya no queda nada.



Por qué, ahora,

que pasó el tiempo,

esos encuentros juntos,

me parecen tan lejanos

que apenas los recuerdo.



Las cosas que pasamos juntos,

igual que el atardecer se esfumaron,

más aún cuando lo vivido contigo,

parecía sólo un cuento de hadas.



Que tardes aquellas,

llenas de amor y pasión,

juntos tu y yo,

éramos el uno para el otro.



Cuando fijo mi mirada en las tardes,

con un suspiro desde mi alma,

recuerdo nuestro idilio de amor,

que creíamos nunca iba a acabar,

pero, se fue, como el atardecer de un invierno.

viernes, 24 de agosto de 2012

De los vecinos (VIII)

Del barrio, otro vecino
nunca su origen expuso
Pero él se las compuso
Entre japonés y chino.

-Que por mentir venga un rayo
y lo parta por mitad,
pues la única verdad
es que era camba y guarayo.

No faltó un aburrido
que antes que de dos yemas
se hiciera este problema
opinase es mal parido.
Era afecto a las copas
y poseía un negocio
del que era dueño y socio
como buen lavador de ropa.

Ropa corriente completa
lavaba de noche y día
y también se las valía
con la fina y de etiqueta.

Aunque poco el caso se daba
de lavar la de etiqueta,
siempre tenía una treta
y hondo las uñas clavaba.
Y un estribillo compuso
para sus cobros clavar:
no le puedo rebajar
pues mi lavado es en ruso.

Un hombre maduro ya era
y alardeaba con ardor
de que en joven fue peleador
y se medía con cualquiera.

Menuda y frágil su esposa,
la vecindad la observaba
porque al marido mandaba:
contra una roca, gozosa.
Japonés, chino o guarayo,
el vecino de esta historia,
según repetía de memoria,
sólo le temía al desmayo.

Desmayo del que con flema
y en tonos muy reverentes,
él llamaba ante la gente
simplemente de dos yemas.

(Sigue)

miércoles, 22 de agosto de 2012

Elegía a Catavi




Por Flavio Vásquez Luna

Ahora yace en paz

como una madre puérpera

diste a luz mucho hijos

derramaste mucha sangre

supiste defenderte con coraje y dinamita.

Tus noches de San Juan han enmudecido

los aviones ya no sobrevuelan

con sus lluvias fatídica

tus hijos ya no derramarán más sangre

para defender tus entrañas.

Llallagua, Uncía, Andavillque

lloran tu tristeza y desolación

el fastuoso manantial

ya no vierte el recreo de la felicidad

el silencio es tu amo y señor.

Cómo no recordarte! Mi Catavi

si cobijaste mi niñez y juventud

en mi sangre corre pizca de tu copajira

mi aliento es coca y lejía

eres mi inocencia , alegría y triunfo.

El ruido febril de las máquinas ya cesaron

la alarma de tu “Pito”

anunciando la hora del ingreso y la salida

una asamblea ordinaria o extraordinaria

o su llanto agorero ya cesó.

El detonar de las cargas de dinamita

el rodar chirriante mina ingenio del “Suchu”

la bocina plañidera de las ambulancias

el lamento de agonía en los hospitales

el bullicio de los niños en las calles

ya no se escuchan, todo ya está en calma.

Tu metal del Diablo

qué destinos tendrá?

esparcidos a los cuatro vientos

habrá llegado a la Luna

será chatarra de las grandes potencias

o estará en un televisor

anunciando noticias que Catavi será reactivado.

Potosí del Siglo XX

Cómo no recordarte! Mi Catavi

Si te llevo en mi sangre

Fuiste mi energía vital

El lecho de mi caudal de realizaciones

Tu fuiste la catapulta en mi vida

DESCANZA EN PAZ.