martes, 26 de diciembre de 2017

Después de una mirada

De: Verónica Laura Vargas - (María Verónica de los Ángeles del Campo Grande)

Aprende a leer mis ojos,

a descifrar mis gestos;

es la única manera de llegar a mi corazón.

Memorízate mis sonrisas,

no todas son reales;

siente mis pasos,

mis miedos,

a veces estoy,

a veces no.

Recuerda,

hablo con silencios,

con miradas.

No basta que intentes robarme un beso,

no basta que desees estar entre mis brazos;

no busques más allá de mis ojos,

podrías encontrarte con el abismo

o con el olvido.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

A los ojos de Blanca Nieves (Para mamá)

De: Verónica Laura Vargas (María Verónica de los Ángeles del Campo Grande)

Hoy que me he tomado el tiempo libre,

que tengo la dicha de contemplarte,

de dibujar con mis ojos línea a línea los años que te marcan.

Y al mirarte me miro, veo que el tiempo marcha de prisa,

que falta la vida para agradecerte tantas cosas,

para decir que el ser que habita en ti ha vencido.

Siento que al ver como duermes una parte de mí se destroza,

que esa lágrima que cae de tus ojos

y ese beso que duerme en tus labios

no es más que pedazos de estrellas

que alguna vez un ángel las trajo;

para iluminar este cuarto vacío,

para alimentar este cuerpo sin vida.

Hay tanto en ti que me recuerda

la vejez que nunca tuve,

duermen tantas risas en ese sueño profundo que tienes.

Como quisiera creer que existe lo eterno,

lo inevitable.

Que no se conoce el tiempo,

que tus manos solo pasarán por invierno

y que luego llegará primavera para hacer florecer tus sueños.

Entonces el mundo valdrá la pena,

entonces creeré en la existencia de un ser divino,

allá en el cielo.

martes, 14 de noviembre de 2017

Elección de carrera

Me pregunta usted, Gaspar,

qué carrera debe dar

a su sobrino José,

y, francamente, no sé

lo que le he de contestar.

Quiere usté que el chico adquiera

una posición decente

con un título cualquiera;

mas yo no sé francamente;

cuál es la mejor carrera.

Hoy están todas tan mal

que no es fácil elegir,

y, para el colmo final,

nos cuestan un dineral

y no dan para vivir.

La de abogado antes era

una bonita carrera

de muchísimo provecho;

¡pero, hombre, si hoy ya cualquiera

es licenciado en Derecho!

¿La de medicina? ¡Horror!

No creo que le convenga,

¡si es la carrera peor!

Ya no hay casa que no tenga

en cada piso un doctor.

Y así pasa lo que pasa,

que sin ganancia maldita

y con gratitud escasa,

cada cual sólo visita

los enfermos de su casa.

¿La de boticario?. . . ¡Cero!

¿A qué gastarse el dinero

en chismes profesionales,

si gana más un tendero

de géneros coloniales?

¿La milicia? ¡Vano afán!

Los militares están

mal de cuartos,1 ¡pobrecillos!

¡No ganan para pitillos2

con los sueldos que les dan!

¿Hacerse cura? ¡Locura!

No lo pretenda en su vida

porque a mí se me figura

que la carrera de cura

anda de capa caída.

La carrera es ejemplar,

pero sólo fuera aquí

un negocio regular,

si se pudiera empezar

por Obispo. . . o cosa así.

¿Ingeniero? ¡Voto a tal!

¡Un trabajo colosal!

¡Sufrir examen cien veces!

¡Mucho cálculo integral!

¡Mucho ruido. . . y pocas nueces!

Me expreso de esta manera

por si su sobrino espera

mi franca contestación.

Déjele usted sin carrera

y déle usted un millón.

¿Estudios? ¡Qué tontería!

Tanto han bajado en el día

los títulos sin dinero.

¡Que conozco a un zapatero

doctor en Filosofía!

Si el chico sabe negado

no hará carrera aunque quiera;

pero si es listo y osado,

sáquele usted diputado

y ya el chico hará carrera.

1. Cuartos: plata, dinero.

2. Pitillo: cigarrillo.

martes, 10 de octubre de 2017

Caminante

Antonio Machado (español 1875 – 1939)

Caminante son tus huellas

el camino, y nada más;

caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,

sino estelas en el mar.

Morena

Por: Ernesto Bedregal Patiño

A pesar de la constante tortura infringida a mi ego,

jamás imaginé reencontrarme con esta soledad; fui alguien nuevo.

Perfidia del deseo me envicia y lo creo, sin importar lo que sea, yo lo creo.

***

La quiero, pues de igual forma no existe sosiego, aún la quiero.

Me exilio entre palabras de un profeta, recolecto tinta con mi máscara sujeta,

y una imaginación indiscreta. Poeta, no permita que me someta a su alma hueca.

***

No sé si llamar este poema por su nombre o por un apelativo

que describa su incertidumbre, si es así diré: morena, aunque tu belleza

asombre por doquier, desatando la locura y la pesadumbre, todo concluirá

con una marcha fúnebre. Morena, no sigas, escucha a tu corazón lúgubre.

(Extracto “607 Memories”)

sábado, 7 de octubre de 2017

Raíces

• De: Práxides Hidalgo Martínez


Árbol solitario y abandonado

solo tú te quedaste a la puerta de nuestra casa

testimonio de un ayer paralizado.



Todavía hoy te mantienes

como guardián a la entrada

esperando un retorno que no se dio,

pues la ciudad nos encandiló.



Árbol viejo y solitario

mudo testimonio de un pasado,

hoy nos llamas

tal vez porque llegó tu hora,

o porque quieres dejar tus raíces

confundidas con las nuestras

en una tierra que jamás olvidamos,

pero que por siempre la añoramos.

martes, 26 de septiembre de 2017

El pajarito errante

(Canción) del acervo popular

Yo soy pajarillo errante

que ando vagando

lejos del nido;

vago por mi enramada

sin paz ni abrigo,

sin paz ni abrigo.

Alzo mi canto

y el que escucha no sabe,

el que escucha no sabe,

¡Ay!. . . que sufro tanto. . .

Paso la vida errante

con mi tristeza

de valle en valle,

ocultando una pena

que nadie sabe,

que nadie sabe.

Fue mi destino,

vivir triste y sin calma,

dejar trozos del alma

¡Ay!. . . por mi camino

Cuando el cazador me busca

por mi guarida,

por mi guarida,

defenderme no puedo,

suya es mi vida,

suya es mida.

Fue mi destino

fue seguro mi suerte,

sólo encontrar la muerte

¡Ay!. . . por mi camino.

En la mañana cuando

en el oriente

el alba brota,

yo canto mi tristeza

diluída en llanto

gota tras gota.

Y cuando trino,

en las notas del canto,

riego gotas de llanto

¡Ay!. . . por mi camino.

Yo soy como el arroyuelo

que siempre brota,

que siempre brota,

que deja en la rivera

de su corriente

gota tras gota.

Es mi destino,

vivir triste y sin calma

dejar gotas del alma

¡Ay!. . . por mi camino.