domingo, 30 de junio de 2013

32

Tenía esa blancura que tiene la magnoliabajo el verdor lustroso y en sombra de su árbol;el brazo era más blanco que el rostro, el pecho másque el brazo, el muslo más que el pecho...un blanco vago, adolescente, crudo, mate,que daba al almala nostalgia incurable del amor dulce y casto,el pobre amor que cae, sangriento y sollozante,¡bajo el ímpetu torvo y ardiente de los años!¡armonía cerrada, beso limpio, secretorespetado! ¡pasión que quedaba en los brazos,que se hacía ideal, que moría de penajunto a la tibia fuente de los ojos con llanto!

Juan Ramón Jiménez

La pone inyecciones

¿Cuál, señor, la causa era
para que nunca llegara,
por mucho de que se estirara,
al rango legal de enfermera?

¿Qué requisito urticante
aquella buena omitía
que nadie la conocía
siquiera de practicante?

De todas las direcciones
sus servicios requerían
y con prisas acudían
donde la Poneinyecciones.

En el barrio, la recuerdo,
muy pálida y menudita,
tan puntual en sus citas
no obstante su andar lerdo.

Mas si tener la etiqueta
formal de las enfermeras,
se daba miles maneras
para endosar sus recetas,

Afirmando de pasada
que el diplomado galeno
ni pizca era de bueno,
de curar no sabía nada.

En casita sin horcones,
que era también pulpería
en que de todo había,
vivía la Poneinyecciones.


“Este remedio es muy fuerte,
-era a veces su fallo-,
les juro que hasta a un caballo
puede causarle la muerte.”

Después, con gran inventiva
la medicina vetaba
y en su lugar recetaba
una buena lavativa.

Un día se hizo chinga
aquella Poneinyecciones…
¡ni huella de sus talones,
se perdió hasta su jeringa!

Gustavo Adolfo Baca

sábado, 29 de junio de 2013

30

La blanca cargazón de tu frente difusasobre el fantasma enorme de tus ojos de sombraera de un esplendor divino, inextinguibleamasado con luna, con luces y con rosas.En mi alma extasiada flotará eternamenteaquella simpatía sensual de tu boca,boca grande, fragante y fresca, que al reír¡era como un jardín de carne melodiosa!No sé si tornarás; jamás un nuevo amorte borrará del fondo triste de mi memoriaeres como el fantasma de aquella adolescenciapor donde vaga, como por no sé qué avenida.

Juan Ramón Jiménez

viernes, 28 de junio de 2013

31

Ya no brillaban más que los fríos espejos,y aún, como un agua suave, palpitaba la música;y la ilusión, abierta cual una rosa triste,se iba, por la ventana, a la quietud nocturna…apenas nos veíamos; los rostros y las manos,con blancor de magnolias, lustraban la confusaelegancia de terciopelos y de sombrasque, en oleaje negro, colmaron la penumbra…mi mano aprisionó tu mano. Lo que entoncessentimos no podremos resucitarlo nunca…tú soñabas conmigo los sueños de mi vida

yo soñaba contigo los sueños de la tuya…

Juan Ramón Jiménez

jueves, 27 de junio de 2013

29

Te alejas por mis vagas avenidas de ensueño,volviendo la cabeza, como una rama locay tus hojas inmensas, grandes como tu almase clavan duramente en mi alma de sombra…rosas tristes que caen de tus manos de nievevienen hasta mí en un viento de congojay la esencia que esparcen, huele al recuerdo triste de losrosales, deshojados de tu boca…me miras desde lejos, desde lejos te miro,y no sé qué me impide llegar hasta tu gloria,y no me atrevo a ir en busca de tu llanto

para que se pierda tu indecisa memoria…

Juan Ramón Jiménez

miércoles, 26 de junio de 2013

REMORDIMIENTO

Tiene este libro un olor que me recuerdael olor que tenía mi madre. Un sosegadoaroma de recato, sin explosión, esenciaíntima de un placer vivo y velado…Cuando pasaba ella, lo dejaba tras sícomo una vaga estela de dolor resignado…¡Domingos de mi vida! ¡Cielo azul de aquel puebloque pudo ser la dicha y sólo fue el cansancio!¡por mi nostalgia yerma, olor, como mi olorde lágrima secreta y contenida..! bálsamoque al tiempo mismo es recuerdo y pesadumbre;yo pude haberlo hecho y no lo hice…¡el llantono sirve para nada, cuando el remordimientono tiene cura, cuandohay una cosa negra, que pudo ser de oro,que no se borra, que es, como este olor, amargo!

Juan Ramón Jiménez

Poema del fin

Como la piedra afila el cuchillo,

Como se desliza el serrín al barrer,

Así, aterciopelada, la piel

Húmeda súbitamente en los dedos.



Oh dobles -coraje, sequedad-

De los hombres, ¿dónde estáis,

Si en mis palmas hallo lágrimas

Y no lluvia?



El agua es de la fortuna,

¿Qué más podría desear?

Si tus ojos son diamantes

Que se vierten en mis palmas,



Ya no pierdo

Nada. Fin del fin.

Caricias, caricias

-Acaricio tus mejillas.



Somos así, orgullosas

Y polacas -Marina-,

Cuando en mis manos llueven

Ojos de águila:



¿Lloras? Mi amor,

Mi todo: perdóname.

Trozos de sal

Caen en mis palmas.



Llanto de hombre, veta

Que en la cabeza retiembla.

Llora. Otra te devolverá

La vergüenza que te hice dejar.



Somos dos peces

Del mis-mí-si-mo mar.

Dos conchas muertas

Labio contra labio.



Todo lágrimas.

Sabor

A armuelle.

-¿Y mañana

Cuando

Despierte?


Marina Ivánovna Tsvetáyeva